Moda, Tendencias, Estilos. Compras y experiencias en la red

Estimado empleado: ya puede pasar por la oficina retirar su silla

Pablo, al igual que otros muchos asalariados durante el pasado confinamiento primaveral, teletrabajó el 100% de la jornada laboral. Después, en el verano y, visto el éxito, continuó sin ir por la oficina para nada, bregando en su domicilio. Con el otoño, llegaron nuevas y mejores emociones de la mano de un correo electrónico: “Estimado empleado, puede pasar por su puesto a recoger la silla”. La empresa había adquirido hace años un costoso asiento ergonómico que pensaron estaba mejor en casa de quien teletrabaja. Supone tanto como reconocer que no volverá a poner un pie en la oficina.

Cada crisis acelera y acrecienta lo inevitable” nos recordó Norman Foster en una reciente entrevista. El famoso arquitecto Premio Príncipe de Asturias de las Artes entiende que se han precipitado muchas tendencias de cambio que ya eran evidentes antes de la pandemia. La digitalización de los procesos y de los puestos de trabajo es una de esas trayectorias donde no hay imposibles para los ingenieros. Algo que se ha visto reforzado durante los pasados meses, haciendo tan visible como irremediable esa transformación, por muchas limitaciones que aparezcan.

No importa en qué forma, ni dónde, ni cómo, se han hecho añicos muchas barreras culturales de las instituciones, rompiendo la presencialidad. Así, en casi todos los órganos colegiados de la Administración, ya no se reúnen físicamente, aunque puedan. Desaparecen también los encuentros de todo tipo como los congresos (una tragedia para los hoteles, taxis y restaurantes) aunque consiguen un mayor impacto que antes, con menor coste. Afecta a actividades personalísimas como los juicios por videoconferencia o el matrimonio (en NuevaYork). Lo importante es el cariño limpio puro, como recogía aquel bolero, que también nos anticipaba las nuevas formas de trabajo contigo en la distancia. Van a tener razón quienes sostienen que, si no está en los boleros, no existe.

La profesora Paloma Arrabal (UMH) nos avisa del frágil equilibrio entre las organizaciones y sus trabajadores, que se ha visto afectado de manera considerable por la irrupción de la tecnología en el control de la actividad laboral de los teletrabajadores. Los jefes lo tienen difícil.

La revista Capital Humano acaba de divulgar un artículo (descargable previa petición)  sobre la incidencia de todos estos cambios en la función de liderazgo. El consultor internacional Antonio Peñalver recordaba recientemente que ese líder remoto debe comunicarse con su equipo de forma diferente: escribe mucho, habla poco y no seas invasivo. Un campo nuevo de análisis y experimentación para todas las escuelas de gestión que deberán estudiar también esta nueva realidad. Si nos dejan, las pantallas serán el soporte de la nueva comunicación.

Saber comunicar de forma diferente: de «Hablar primero» a «Escribir primero»

Este entorno tecnológico inédito, donde el líder colaborativo parece funcionar mejor facilita la conexión social de su equipo y las relaciones con los colegas. Otra de las habilidades que se ha demostrado clave durante el confinamiento ha sido la facilitadora de innovaciones; dejar volar la imaginación ha sido imprescindible. Tanto como potenciar la capacidad de experimentar con la dulce y total renunciación a los modelos preexistentes.

La primera declaración del estado de alarma por la COVID-19 supuso un acontecimiento que afectó, en mayor o menor medida, a nivel personal y laboral a toda la ciudadanía. En aquel escenario se mezcló la vida familiar y profesional, cuya semana tenía más de siete días; aun está por realizarse el balance de lo que significó “oficializar” de un día para otro tanto teletrabajo confinado del que pocos precedentes había. Hoy, durante nuestra actual nueva normalidad permanente revisable, la jornada laboral está dejando de tener sentido como unidad de medida. El reloj no marca las horas del teletrabajador.

Esta misma semana, una investigación de HBR demostraba algo obvio: : cuanto menor sea el número de ideas incluidas en un correo electrónico a los colaboradores, más fácil será profundizar y obtener algún retorno sobre cada asunto. A los jefes rollistas simplemente nadie les contesta. Así que, en lugar de enviar un mensaje largo con tres temas, por ejemplo, proponen enviar tres separados. La nueva estrella en la economía de la atención es la comunicación “a ráfagas”. Menos esperado fue descubrir la preferencia por las reuniones de solo audio frente al vídeo. Esta disminuye la igualdad en el tiempo de uso de la palabra y por tanto la inteligencia colectiva.

“En los entornos virtuales, donde los plazos y la productividad son relevantes, encontrar una manera de tener conversaciones difíciles rápidamente es crucial”.

La funcionaria de la Sindicatura de Cuentas asturiana, Marta RIERA, en su artículo “Balance preliminar de un auditor sobre el trabajo a distancia” dentro del cuidado monográfico dedicado al congreso editado por El consultor, cuenta su experiencia tras la declaración del estado de alarma por la COVID-19. Un acontecimiento que afectó, en mayor o menor medida, a nivel personal y laboral a toda la ciudadanía. En este escenario, expone un balance familiar y profesional de los pros y contras que aporta, así como las lecciones que incorpora. Parecería que la semana tiene más de siete días, durante tanta frenética actividad de teletrabajo confinada. Entre las tendencias detectadas que aporta esta nueva situación, la jornada está dejando de tener sentido como unidad de medida. El reloj no marca las horas del teletrabajador.

La gran mayoría de las compañías españolas acepta desde el primer día, que el coronavirus ha cambiado la forma de organizar el trabajo para siempre y están revisando a marchas forzadas su modelo de negocio. El mundo parece distinto y los dinosaurios nuevamente no caben en el Arca. En una década, lo remoto representará la mitad del empleo total, lo que facilitará hacerlo lejos de las grandes ciudades. Muchos sueñan con poder tramitar su solicitud mientras contemplan de qué color son los cerezos.

Una versión más poética de este artículo fue publicada en el diario La Nueva España Â¿Cuántos boleros ha encontrado en el texto?

Relacionado