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Estados unidos en la actual geo-política mundial

Hoy se percibe que los Estados Unidos les cuesta adaptarse a las nuevas exigencias del entorno internacional y siguen comportándose como si la realidad no hubiera cambiado

Estados Unidos busca hoy mantener su supremacía en el mundo devenida de los arreglo de Bretton Woods, para lo cual uno de sus principales objetivo de política global es contener los avances de China.

Este objetivo no es reciente. Ya desde la primera presidencia de Barack Obama era claro que China pasaba a constituir la primera prioridad de la política exterior de los Estados Unidos. No obstante, se observa que las administraciones que han pasado por la casa blanca parecen no haber encontrado la fórmula para contener a ese país ni para salir del sistema basado en reglas supervisadas por la O.M.C, el FMI y el Banco Mundial, con el dólar como centro de gravedad.

Hoy se percibe que los Estados Unidos les cuesta adaptarse a las nuevas exigencias del entorno internacional y siguen comportándose como si la realidad no hubiera cambiado desde los años noventa cuando se encontraron como la única súper potencia dominante en la geopolítica mundial. 

En estas circunstancias se debate si Estados Unidos debe colaborar con China y con otros países emergentes. Hasta ahora la respuesta de la actual administración norteamericana ha sido poco colaborativa y presiona a sus aliados para que tampoco colaboren. Esto fue más que evidente en su solicitud para que los países de la Unión Europea no colaboraran con China en la fundación del Banco Asiático de Inversión y la presión para que los países de América Latina no profundizaran sus lazos con China a raíz de la celebración de II Reunión Ministerial del Foro Celac-China realizada en la ciudad de Santiago de Chile en enero de 2018.

Todavía en los años noventa la política exterior de los Estados Unidos promocionaba los beneficios del libre comercio.

Todavía en los años noventa la política exterior de los Estados Unidos promocionaba los beneficios del libre comercio. Innumerables iniciativas fueron propuestas por ese país enarbolando las bondades del libre mercado y hasta se llegó a avanzar en la negociación de una gran zona americana de libre comercio que incluía a todos los territorios comprendidos desde Canadá hasta la Patagonia. Esta iniciativa, bautizada con el nombre de Área de Libre Comercio de las América (ALCA), tenía como objetivo desmantelar todas las barreras arancelarias y no arancelarias que impedían la libre circulación de los bienes y servicios en el hemisferio.

Fue bajo la administración del ex – presidente Barack Obama cuando se comenzó a usar razones geo – estratégicas para justificar el cambio.

Esta visión de promoción del libre mercado comenzó a ser desterrada de la política exterior norteamericana por una política de promoción estratégica dirigida preferentemente hacía ciertos mercados. Fue bajo la administración del ex – presidente Barack Obama cuando Estados Unidos comenzó a usar razones geo – estratégicas para justificar este cambio.  

En su oportunidad Obama dijo que si los Estados Unidos no escribían las nuevas reglas del comercio mundial, China las escribirá por ellos. Este temor los llevó a reconsiderar su ilimitada promoción del libre comercio para sustituirla por una serie de acuerdos multilaterales estratégicos que buscaban impedir el avance de la economía China en el contexto mundial. Pudiéramos considerar que este fue el primer intento realizado por los Estados Unidos para retomar el liderazgo de la economía mundial y escribir sus reglas.

Obama materializó esta visión en la disposición de negociar mega tratados comerciales con muchos países del planeta, incluyendo uno con la Unión Europea, y un acercamiento a países de Asia en un giro de su política exterior conocido como “Pívot Asia”.

No obstante esta visión no fue compartida de manera unánime por todos en Estados Unidos. La propia izquierda del partido demócrata, los sindicatos y algunos dirigentes del partido republicano se opusieron permanentemente a estas políticas. Por ejemplo, la ex-candidata presidencial Hillary Clinton y el actual Presidente de ese país, Donald Trump, compartían puntos de vistas similares sobre los Tratados de Libre Comercio que estaba negociando el ex-presidente Obama, aunque por razones distintas.

Esto viene a significar una vuelta al proteccionismo y un abandono a la política de globalización de la cual ese país había sido abanderado.

La nueva administración de los Estados Unidos bajo la conducción de Donald Trump resume su política exterior bajo el lema de “Estados Unidos primero” (America first). Esto ha significado, en la práctica, una vuelta al proteccionismo y un abandono a la política de globalización de la cual ese país había sido abanderado.

Esta visión “nacionalista” no ha sido bien recibida por los propios países aliados de Estados Unidos. En su diseño han tocado intereses de algunos países europeos quienes han reaccionado de manera desfavorable. Donald Trump, tratando de modular el impacto de su posición inicial, tuvo que declarar que “Estados Unidos primero” no significaba que querían quedarse solos.

El modelo Trump.

En líneas generales la actual administración norteamericana desarrolla una política exterior basada en el siguiente esquema:

  1. Ataque al modelo de la organización Mundial del Comercio (O.M.C)

El cual consiste en amenazar con retirar a los Estados Unidos de la organización.

El principal argumento de la administración Trump para este ataque sistemático es que su país no es bien tratado a la hora de dirimir diferencias en la OMC, particularmente las relativas a la aplicación de subvenciones.

Esta afirmación fue refutada por Dan Ikenson, director del Centro de Estudios de Política Comercial Herbert A. Stiefel  del “Cato Institute” quien analizó  las disputas comerciales en la  O.M.C que afectaron a los Estados Unidos en los últimos 22 años concluyendo que estos han sido beneficiados en el 91% de los casos cuando han sido demandantes. (Ikenson, 2017).

En represalia a lo Estados Unidos considera tratos discriminatorios, ese país se niega sistemáticamente a dar su voto para nombrar a los nuevos integrantes del órgano de apelación de la O.M.C, amenazando con crear una situación delicada cuando se termine este mismo año el mandato de dos de los tres miembros restantes. En la actualidad sólo quedan los jueces de India, Estados Unidos y China. A partir de del 11 de diciembre sólo quedará el representante de China.

Por otro lado, en una escalada verbal reciente, el presidente Trump amenaza con dejar de reconocer unilateralmente a China y a otros países como “naciones en desarrollo”, a menos que la Organización Mundial de Comercio cambie sus reglas con respecto a este tema.

Hasta ahora no está suficientemente claro cual es el objetivo final de la estratégia Trump con respecto a la Organización Mundial del Comercio. Por un lado pudiera significar simplemente negociar duro para sacar mayor provecho de las circunstancias pero, por otro lado, se pudiera estar preparando el camino para que Estados Unidos abandone la Organización Mundial del Comercio.

En cualquiera de los dos casos la estrategia actual de los Estados Unidos con relación a la OMC genera enormes preocupaciones no sólo por el tamaño sino también por la importancia que representan para la economía mundial. Tanto los Estados Unidos amenazando constantemente con desconocer reglas multilateralmente acordadas como una OMC sin los Estados Unidos significa un fracaso del sistema multilateral de comercio y la puerta de entrada para escenarios de fuerza en el plano comercial.

 2.      Abandono del “giro asiático” de la estrategia Obama.

Uno de los primeros actos administrativos anunciados por la administración Trump, en enero de 2017, fue el retiro de Estados unidos del “Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica”.

Con esta acción la administración Trump anunciaba claramente el abandono formal de la política de promoción estratégica practicada hasta ese momento por la administración Obama, cuya mayor apuesta era impulsar Acuerdos multilaterales con países de Ásia.

En su lugar la administración Trump ha priorizado relaciones bilaterales con Corea del Norte y ha revalorizado sus relaciones con la India elevándolo a una posición central. Adicionalmente han dado una mayor importancia a sus relaciones con Australia e Indonesia.

3.       La guerra económica con China.

El Presidente Donald Trump viene acusando a China de quitar puestos de trabajo a los estadounidenses; de “violar” a los Estados Unidos con sus exportaciones baratas; de ser el “más grandes manipulador de divisas en el mundo” y de mantener una política depredadora para mantener una balanza comercial desfavorable a los intereses de los Estados Unidos.

Hasta ahora la administración Trump ha tomado algunas medidas en contra de las importaciones de productos chinos mientras que China ha respondido tomando medidas antidumping contra algunos productos procedentes de los Estados Unidos y abriendo investigaciones contra el sorgo de ese país.

Sin descartar una escalada sin precedentes en la guerra comercial entre estas dos economías creemos que existen dos elementos claves para entender hoy la relación chino-estadounidense.

  • Por un lado China se muestra reacia a interrumpir una relación que claramente les ha funcionado bastante bien durante décadas. De allí su reiterados llamados a construir una relación de colaboración y sus precauciones al reaccionar al discurso y a las prácticas de los Estados Unidos.
  • Por otro lado la administración Trump todavía necesita el apoyo de China para abordar los principales problemas de seguridad global, especialmente el problema con Corea del Norte.

De allí que la guerra comercial, tantas veces anunciada y amplificada, no termine de escalar a proporciones impredecibles. China prefiere, por ahora, esperar el desenlace de las próximas elecciones en los Estados Unidos.

Esta serie de intereses presionan para que ambos gobiernos continúen sentados en la mesa de negociaciones, pese a los malabarismos verbales que se observan todos los días.

4. Renegociación de Acuerdos comerciales ya suscritos.

La cual comenzó con la denuncia de “Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica”; con la renegociación del “Tratado de Libre Comercio de América del Norte (N.A.F.T.A, por sus siglas, en inglés) y con el anuncio de revisar todos los Acuerdos suscritos con América Latina.

Las dos primeras iniciativas ya se han concretado. La renegociación de todos los Acuerdos con América Latina pende como una espada de Damocles. Una de las primeras advertencias pudiera ser el caso de Brasil quien ya ha sido informado por el secretario de Comercio de Estados Unidos, Wilbur Ross, de evitar “píldoras venenosas” refiriéndose al Acuerdo suscrito por el Mercosur con la Unión Europea. En esta advertencia va implícita la amenaza de no avanzar en un Acuerdo similar con los Estados Unidos, tal como es el deseos de los países del Mercosur.

5, Manipulación de la política arancelaria a cambio de la suscripción de pactos migratorios.

Constituye una novedosa política para alcanzar objetivos distintos a los del libre comercio.

Consiste en proferir amenazas de incrementar los aranceles de importación a productos claves en la oferta de determinados países si estos no aceptan convertirse en un aliado de la política migratoria de los Estados Unidos (un tercer país seguro). Esta vendría a ser el equivalente a la declaración de una guerra comercial unilateral, en este caso con países más pequeños.

El concepto de “tercer país seguro”, basado en los principios de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951, permite a un país (en este caso Estados Unidos) negar el asilo a una persona o a un grupo de personas siempre y cuando le remita a un tercer país cuyas condiciones de asilo sean similares (por ejemplo, México).

Estados Unidos suscribió, en el año 2002, su primer Acuerdo migratorio con Canadá con resultados bastante favorables para frenar el flujo migratorio desde la frontera norte. Vale la pena recordar que en este caso no medió una amenaza de tipo arancelario.

Lo novedoso de la administración Trump es utilizar el chantaje arancelario para forzar colaboración con su política migratoria normalmente.

Recientemente México debió endurecer su política migratoria para evadir las sanciones arancelarias anunciadas por el Presidente Trump y Guatemala se encuentra actualmente en medio del ojo del huracán ante amenazas similares.

6. Defensa de la relocalización industrial.

Lo cual consiste en promover la relocalización industrial repatriando las empresas norteamericanas localizadas fuera del territorio de los Estados Unidos. Apple es una de las empresas norteamericana más afectadas. Se rumora que ante la amenaza de más sanciones para los productos procedentes de China, Apple estudia la posibilidad de trasladar parte de su producción fuera de ese país. Trump le ha señalado reiteradas veces que si quieren evitar las sanciones trasladen a Estados Unidos la producción que actualmente elaboran en China.

 7.      Proteccionismo arancelario-fiscal.

Algunos de los principales temas planteados hasta ahora en este sentido han sido:

  • Rebajar el impuesto sobre sociedades a casi la mitad y modificar el régimen de algunas de sus deducciones;
  • Reducir el impuesto sobre la renta personal, reducir sus tipos y el número de tramos y aumentar la deducción general y las destinadas a cuidado de hijos y personas mayores.
  • Eliminar el impuesto sobre sucesiones y donaciones.
  • Implementar una tasa para la repatriación de dividendos del 10%.
  • Implementar un arancel del 35% para los productos de las empresas norteamericanas que trasladen su producción fuera del país y quieran venderlos después dentro.
  • Se ha prometido incrementar el gasto destinado a infraestructuras.
  • Finalmente se ha prometido un impuesto especial para “financiar la construcción de un muro” que divida la frontera con México.

Para muchos expertos, entre los que se encuentra el profesor Paul Krugman, la política fiscal de la administración Trump podría significar una intensa rebaja de impuestos para favorecer a las empresas y a las personas de mayores ingresos.

8.       La vuelta al mercantilismo

Finalmente, el último rasgo que caracteriza a la actual política exterior de los Estados unidos es la visión de suma cero donde las exportaciones son buenas, las importaciones malas y que cualquier relación comercial donde haya un déficit significa que Estados Unidos sale perdiendo.

Aunque los enfoques de política entre la administración Obama y la actual administración Trump son diferentes sus objetivos son similares. Mantener la supremacía del país en el concierto mundial para lo cual contener a China es su objetivo fundamental.

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