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¿ESTÁ LOCO EL MUNDO DE LA MODA O LOS LOCOS SOMOS NOSOTROS?

El desfile de Gucci prendió la mecha de un debate que llevaba mucho tiempo latente entre seguidores y detractores de la moda. Si ya habíamos leído en S Moda de la mano de Leticia García que la moda tiene un problema de salud mental, la referencia directa de la propuesta de Alessandro Michele levantó muchas ampollas. Demasiadas, quizá.

Empecemos por el principio.

El show comenzó con unas modelos que vestían “uniformes blancos”. Y tenían cara, básicamente, de no tener muchas ganas de estar en ese sarao. Rollo esto:

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60 modelos transportados en cintas lucían tal que así. Por su parte, el mensaje del diseñador fue este:

Captura de pantalla 2019-09-25 a las 20.09.09

Un canto al inconformismo transmitido en 60 looks que no se pondrán a la venta. Que sirvieron “simplemente” para contextualizar la propuesta que vendría justo después. Una de las mejores que se han visto sobre la pasarela de Milán para mi gusto, por cierto.

Si hubiera quedado aquí la reflexión, habría sido meramente anecdótica.

Pero entonces pasó esto:

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Una de las modelos (@ayeshatanjones) decidió lanzar este grito sordo al mundo:

MENTAL HEALTH IS NOT FASHION

Con esto se posicionó en contra del mensaje que lanzaba Gucci usando este tipo de uniforme, que en su opinión estigmatiza las enfermedades mentales. Acusaba a esta firma de valerse del imaginario de las mental institutions para vender ropa. Y de apoyar esa visión banal que se tiene aún de los enfermos mentales.

Y entonces las redes ardieron.

Opiniones de todos los colores se empezaron a cruzar en twitter como es habitual. Sin llegar a ningún punto común. Como es habitual también.

¿Se banalizaba la enfermedad mental? ¿O simplemente se nos invitaba a libernarnos de las camisas de fuerza que impiden que nos expresemos?

Desde mi punto de vista, que es tan poco válido como otro cualquiera, las dos van de la mano.

¿Se utilizó indebidamente ese imaginario? Puede ser. ¿Era la manera más inmediata de simbolizar lo que el diseñador pretendía? También lo creo.

Y es que no solo se banalizó al enfermo mental, sino que se le pasó por encima. Se tuvo tan poco cuidado para no referirse a él directamente de ninguna forma que se le invisibilizó. Y es lo peor que se podía hacer.

Está claro que si usas camisas de fuerza, no vas a recordar a un hombre cualquiera que se tiene que vestir de traje de chaqueta gris cada día. Por otra parte, tu discurso va a ganar una potencia digna de onda vital. ¿Hacia dónde nos inclinamos entonces?

Mi conclusión es que no he llegado a ninguna conclusión.

Será por la marabunta de información, pero las opiniones que me llegan de las dos partes me parecen tan contrarias como válidas.

Así que en este tema (de momento) he decidido que soy Suiza.

Dejo el artículo con todos los frentes abiertos esperando aprender y comprender más.

Y volver a reflexionar y rectificar. O no, who knows.

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