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Está de moda escribir un libro, anímese con mentir un poco basta

 

Mire querido lector, los requisitos son mínimos, haber terminado la secundaria, saber usar el corrector del Word y poco más. Con estos atributos usted ya puede entrar en el mundo de los escritores, es más, puede convertirse en uno de ellos. Incluso hasta mentir un poquito y pedir ayuda anónima a algún amigo periodista o mañoso en esto de llenar renglones.

La idea es poco importante, sus propias memorias pueden ser un tema más que atractivo, piensa que no está obligado a decir la verdad, puede esconder lo que quiera. Por ejemplo si usted de niño robaba caramelos en el quiosco del barrio, no hace falta que lo cuente, invéntese otra aventura que no ponga en duda su honestidad.  Cuando cuente sobe el mayor error de su vida, aclara inmediatamente después de narrar el hecho, que fue un pecado de ingenuidad, eso queda bien, quita culpas.

Le digo todas estas cosas querido lector, porque se ha puesto de moda escribir libros, todos quieren hacerlo, incluso disfrazarlos de confesiones profundas, cuando en algunos casos, se trata simplemente de un negocio editorial. Por ejemplo, una actriz ya sin trabajo, supuestamente abusada por un actor, que protagonizó un verdadero escándalo impulsada por una banda militante, acaba de editar un libro sobre, nada más y nada menos que “El arte de no callar” o sea, que lo cuento todo pase lo que pase. No se entusiasme querido lector, en el libro no se cuenta nada, solo reflexiones y lugares comunes que poco importan a las mentes más o menos lúcidas.

Volviendo al ejemplo de su propio libro, me gustaría darle algunos consejos, por ejemplo tenga cuidado de no traicionarse y cuide muy bien las palabras, por ejemplo si usted habla de “rendición” está hablando de un hecho militar, la propia Real Academia lo define como “Vencer, sujetar, obligar a las tropas, plazas, embarcaciones enemigas, etc., a que se entreguen”, es claro que se refiere a una derrota bélica y no política. Esto denotaría por ejemplo que consideró usted “ejército enemigo” a sus adversarios políticos.

En este caso los sinónimos tampoco ayudarían mucho, “capitulación, entrega, acatamiento, sometimiento, subordinación” o sea que es preferible que utilice usted otro ejemplo. Decían que lo importante en la vida era plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro, pues mira esto último no es imprescindible ahora si quiere usted hacerlo, hágalo con estilo, copie si es necesario, nadie se dará cuenta.

Calcule usted que la gran mayoría de nuestros compatriotas no han leído más de diez libros en toda su existencia. Si no quiere meterse con sus memorias por aquello de preservar la intimidad, pruebe usted con una novela, algo nacido de la imaginación. No es fácil, ya se lo advierto, fíjese que el mismísimo Jorge Luis Borges no se atrevió a hacerlo, pero usted inténtelo.

Este país da material para cualquier imaginación calenturienta  porque nuestra realidad supera ampliamente a la ficción. Anímese, está de moda, se sentirá realizado y no de paso se ganará unos pesos, si es que logra un éxito editorial. En las próximas semanas aparecerán ejemplares de la más variada gama, así como en los últimos días se llenaron las librerías con libros de políticos, lo que se viene es más fuerte, más contundente. Aparecerán títulos como ” Qué hay detrás de la máscara de Piñón Fijo”; “Cuba un refugio dorado”; “La monjita roja y el bolso”; ” Cuentos políticos para no creer”; “Doce candidatos en pugna”; “Yo presidente” y otros.

Recuerde el valor de un ejemplar y tenga en cuenta aquello que dijo el sabio de Raí Bradbury. “Hay dos cosas que un hombre se lleva a la cama con placer, una mujer y un libro”. Anímese.

V. CORDERO

Origen:LaPrensa

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