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¿ES VIABLE SEGUIR TENDENCIAS?

Si pudiéramos definir a la moda en una sola palabra, en definitiva, sería “tendencia”. En la actualidad, las tendencias se han convertido en esa variable fundamental no sólo dentro de las pasarelas, sino en el Street style, ya que son las personas – llámese Blogger, editores de moda, it girls, etc – quienes dirán qué se convierte en tendencia y qué no; esto se debe a que es algo que tiende a repetirse entre las personas, como si fuera un “patrón”, lo cual ocurre en diversas épocas y dentro de los diversos grupos sociales que se van presentando a lo largo del tiempo. Pero ¿cómo es que funcionan? ¿qué tan viable es seguir tendencias? ¿vale la pena seguirlas todas? ¿qué sucede con aquellas que se prolongan en el tiempo?

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Antes que todo, es importante entender que una tendencia (dentro de la moda) se define como “el conjunto de cambios que ésta sufre durante un periodo de tiempo”, es decir, que las tendencias no duran tanto tiempo, lo que las hace efímeras, y a su vez, las hace algo nuevo. Por ejemplo, lo que hoy es tendencia (como los chalecos tejidos de esta temporada), la siguiente pueden ya no serlo.

Para comprender cómo funcionan es importante remitirnos a otro concepto: los ciclos de tendencias. Estos ciclos están determinados por un número de personas (regularmente personas que se dedican al medio, como las denominadas it girls, editores de moda, modelos, bloggers, etc.), las cuales compran determinadas piezas, que en un corto tiempo se convertirán en la moda del momento, por lo tanto, lo que plasmen los diseñadores y las marcas/tiendas de ropa será decidido por los consumidores, es por ello que se dice que algo se vuelve tendencia cuando se ve en el Street style.

Como todo ciclo, este se compone de diversos factores o componentes, y el caso del ciclo de la moda no es la excepción. Por lo tanto los componentes, o categorías, de este ciclo son:

  • Clásico: es cuando una tendencia dura más tiempo del esperado (como en el caso del estampado Tartán o el famoso “pata de gallo”, incluso los blazers, que han pasado a formar parte de lo que ahora se considera como una “prenda básica o versátil), por lo tanto, es difícil que lleguen a desaparecer.
  • Modas pasajeras: son justo esas tendencias que tienen un tiempo de vida corto (regularmente una temporada o menos), como los zapatos de red, las medias blancas, las mayas ciclistas, el color amarillo como estrella de la temporada, las diademas grandes, etc.
  • Ciclos entre ciclos: aquí es donde los diseñadores y las marcas hacen innovaciones en determinadas esas tendencias (regularmente las clásicas) para seguirlas manteniendo vigentes (haciéndoles variaciones en el diseño ya sea en color, textura, forma, etc.), lo que hace que la tendencia no sólo alargue su tiempo de vida, sino que se mantenga fresca y genere “otra tendencia”, como las chamarras con flecos (ya sean de mezclilla o piel sintética).

Si pudiéramos representar estos ciclos en una gráfica, los clásicos tendrían un crecimiento por un periodo largo y en cierto punto serían constantes; mientras que las modas pasajeras crecerían en un periodo de tiempo muy corto, durarían en auge un lapso aún más corto, y caerían en declive de la misma forma; y en el caso de los ciclos entre ciclos, serían una campana de Gauss (para vernos más científicos en esta explicación) grande y ancha.

Dentro de todo esto, ¿qué tan viable es seguir tendencias? Si bien las tendencias están a la orden del día, como consumidores es importante hacerlo de manera inteligente, siempre en pro no sólo de nuestro bolsillo, sino de nuestro closet, ya que esas prendas deberían durarnos un buen lapso para que valgan la pena la inversión (ya que una prenda siempre es una inversión, sea buena o sea mala). Todo esto dependerá de la versatilidad de la prenda (en cuanto a textura, color y forma), gustos y preferencias, y de la categoría a la que pertenezca dicha prenda. Esto es importante ya que eso asegurará que la prenda sea usada más de una vez y no se quede guardada en el closet por la eternidad (hasta que decidamos donarla, venderla o modificarla). También se debe tomar en cuenta que las marcas (principalmente fast fashion) estarán al acecho de estas modas (de todas las categorías), para que las personas corran a adquirirlas todas, es por ello que depende totalmente de nosotros el cómo consumamos estas tendencias, independientemente de lo que todo el Street style, e incluso las revistas de moda, presenten; pues seguir todas y cada una de esas tendencias es poco viable y muy caro a la larga, porque incluso en un mes, pueden salir varias y diversas tendencias al mismo tiempo, y lo importante de seguirlas es asegurarnos de que se usaran más de cinco veces y que resaltaran nuestros outfits o los complementaran, pero más importante, irán ad hoc con nuestro estilo.

Seguir tendencias no es malo, pero requiere de un análisis e inteligencia mayor por parte de nosotros los clientes/consumidores, ya que aquellas tendencias pasajeras son justo eso, pasajeras, y en la mayoría de los casos, suele ser difícil que regresen en un tiempo (a pesar de que la moda es cíclica siempre, pero ese es tema para otro texto) y por lo tanto su uso será más corto del que pensamos. Por ello las tendencias deben ir de la mano con compras inteligentes y preguntas cómo: ¿cuánto tiempo usaré esta prenda?, ¿es funcional?, ¿puedo combinarla con lo que ya tengo en mi closet?, ¿en verdad me gusta?, ¿es probable que siga en tendencia mínimo otra temporada más?, ¿podré darle uso mínimo un año después de ser tendencia?; para que no sólo podamos estar a la moda, sino que estemos seguro de que esa prenda durará mucho tiempo en nuestro closet, pero sobre todo, le sacaremos el máximo provecho.

Fuentes:
Coolhuntermx, ¿Qué son las tendencias?
El valor de la comunicación como gestión: Cap. 1 La moda como industria.

Ruth Carnevale, Las tendencias de la moda: ¿quién impone a quién?, Revista Arte Críticas.

Texto por: Mónica Valdez / @sara_sinh

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