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El trabajo del stylist

Si tuviéramos que enlistar de manera puntual lo que hacemos los stylist la lista sería, a grandes rasgos, la siguiente:

  1. Escuchar al diseñador y el estímulo de su colección
  2. Investigar, leer y resumir los datos que recabemos del objeto de inspiración
  3. Conocer el presupuesto
  4. Armar un equipo de: maquillista, peinador, fotógrafo, equipo de montaje, etc
  5. Contactar con marcas de accesorios que quieran colaborar complementando el look
  6. Crear el look con los elementos que hay
  7. Proponer maquillaje y peinado
  8. Crear la ambientación sin rebasar el presupuesto
  9. Ajustar las prendas y vestir a la modelo
  10. Verificar que cada detalle esté en su lugar
  11. Crear la coreografía de la pasarela
  12. Estar en la postproducción de las fotografías

Pero eso es algo muy estructurado y personalmente no lo veo así.

Cada prenda se vuelve única por la persona que la porta y el entorno que la rodea, me gusta describir el trabajo del stylist como un contador de historias, uno que no requiere palabras para expresar ideas o sentimientos.

La labor del stylist consiste en observar los sucesos y resumirlos en un look, una fotografía o una pasarela. Es una profesión que sabe interpretar, pero sobre todo escuchar.  El stylist toma una prenda y crea una historia a partir de los elementos que la rodean.

Nos regalan looks, peinados, maquillaje y escenografías que transmiten la idea que el diseñador quiere exponer, todo en colaboración con él y un equipo de maquillistas, peluqueros y fotógrafos, para ésto, dedican gran tiempo a investigar y comprender los eventos, prendas u objetos de los que tomarán inspiración.

Un ejemplo: si la inspiración viene del Renacimiento debemos tomar en cuenta que fue una época marcada por la idealización del cuerpo humano, es por eso que los vestidos buscaban resaltar los hombros y las caderas y disminuir la cintura; no podemos dejar de lado el uso de la seda que fue popularizada en la época; la vestimenta por capas es una de las características más importantes de la moda renacentista por lo que debe estar presente al crear un look.

Y no sólo es importante conocer las particularidades de las prendas, el contexto histórico es vital, no podemos hablar del Renacimiento sin el arte; el equilibrio, el estudio de la luz y las proporciones (características que marcaron esta corriente) deben estar plasmadas en la fotografía, look o pasarela que montemos.

Todos estos elementos pueden ser retomados de forma literal o sutil, cómo lo hizo Dolce & Gabanna en 2019.

En el primer look vemos la obra de D´oggiono plasmada en la tela del vestido, una de las obras más representativas del pintor renacentista italiano por su composición y elección de colores. En el segundo look los elementos son más sutiles: las hombreras anchas, el cintillo a la cintura, las mangas con volados, el tocado, las perlas, los peinados recogidos, las cejas finas, los labios en colores intensos y el uso exagerado de blush en conjunto son un homenaje a la estética del Renacimiento, sin dejar de lado el escenario que está compuesto por flores, las cuales durante la época fueron por primera vez estudiadas y pintadas con rigor científico por el pintor alemán Albrecht Dürer.

Todos estos datos le sirven para crear composiciones coherentes, llamativas e incluso escandalosas, por eso retomo, el Stylist habla sin palabras, pero primero escucha, cada detalle es importante para nosotros, cada objeto en el escenario está ahí por un motivo y al unir todos ellos logramos una imagen impactante que permitirá al espectador oír lo que la prenda y el que la porta tienen para contar.

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