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El Streetstyle en Egipto

Si el Blockbaster y sus filosofía hubieran durado tanto como la civilización egipcia, ahora mismo estarías pasando la cuarentena más agónica que puedas imaginar Por absurdo que parezca este escenario, porque sí, hace menos de una década, existían locales donde se alquilaban películas, algo, parecido sucedió a orillas del Nilo en la Antigüedad.

Hablamos de 3.000 años –que se dice pronto, tu sólo piensa en la cuarentena, que se te hace bola, pues en aquella época no había Netflix– de existencia como pueblo, los egipcios apenas cambiaron su forma de vestir, peinarse o adornar su cuerpo.

La información más auténtica disponible sobre el tema del vestir en el antiguo Egipto nos llega de las esculturas y pinturas de la época, eran como el Vogue de aquella época. Estos looks no eran influidos por la imaginación arbitraria del artista, si no que seguían un hábito y una línea, tal y como se deduce por la uniformidad del estilo.
Claro, tú piensa que evidentemente en el Vogue no va a salir cualquiera y tampoco va a salir vestido de cualquier forma, entonces, pues en aquella época en las pinturas tampoco, como iba a ser menos? Eso si, no os penséis que la tendencia a retocarse viene ahora de las apps gratuitas que encuentras en el store, a los artistas de aquella época a los artistas no se lo tenías que decir dos veces, por lo que nos encontramos con cuerpos flexibles, firmes, estilizados. No veas como les gustaba tener las piernas largas.

Reina Nefertari y el Dios Isis (nombre curioso hoy en día)

En las imágenes vemos dioses, así como de gobernantes y reinas consortes vestidos como los primeros, no iban a ser ellos menos. Es que, en realidad, de acuerdo con sus costumbres los dioses se representaban con forma humana y nos dan como resultado una reseña de un pueblo que adoraba a sus deidades generación tras generación. Más o menos, como los humanos de ahora con las películas sobre el espacio.

Así que, como era lógico, la tendencia de la eternidad era lo que se llevaba. En aquellos tiempos lo guay era poder costearse una momificación, – la personas del primer mundo en aquella época eran básicamente príncipes, sacerdotes, escribas… – era como poder permitirte una macrofiesta después de estar encerrado 3 meses en tu casa por una pandemia mundial. Vamos, que esta gente se pasaba el día pensando en lo que llevaría puesto en su funeral.

Como era de esperar las influencers de aquel momento eran las Grandes Esposas Reales, que OBVIAMENTE tenían que ser magníficas por ley, literalmente, daba igual si lo eran o no, ellas obtenían su título “la de bello rostro”, “encantadora, que satisface a la divinidad por su belleza”, “la soberana del encanto” era la verificación de marca de aquellos tiempos.

Poca broma, que la egipcias (en realidad hombres y mujeres) tenían una obsesión por la belleza que tira pa’tras, yo creo que como nosotros también pensaban: “que esto es el antiguo Egipto, no estamos en la edad de piedra, vamos a ver.” Y que mejor, que obligar a tus esclavas a hacerte una peluca monísima o un poquito de Khol a base de plomo para hacerte un estupendo eyeliner, además, repelía a los mosquitos, estas chicas lo tenían todo pensado.

Lo cierto, es que, esta civilización para no tener referentes, para gustos los colores, te iban desnudos al igual que iban super emperifollados, como te lo cuento y es que con 3000 años que menos. Es de suponer que sin antecedentes de otras civilizaciones gozaban de la libertad mental para no creer que ir desnudo era antisocial. Pero bueno, estamos a lo que estamos:

Como no podía ser de otra forma, la ropa es un signo de distinción. A ver si te crees que el estatus de la Fashion Week viene de la nada y esta gente, aunque no la tenía, tenía festividades, día sí, día también, así que partimos de la base de que empezaron a vestirse para lo que conocemos como “salir de fiesta, de toda la vida”.

Los hombres tenían una falda llamada Shenti o Shanti- el outfit de todos los días para los de clase alta, el de los sábados para los de no tan alta- que era básicamente un trozo de tela corta, cuyos extremos se cruzaban y sujetaban por el cinturón, que acababan atándose con un nudo delantero bien bonito. Era bastante básico, pero oye mejor que el taparrabos. A la gente normal y corriente, pues le hacía mazo ilusión ir al templo o celebrar el final de la cosecha.

El vestuario se complica a medida que se asciende en la escala social, más o menos como hoy. Los faraones como Tolomeo Filadelfo, como buenos representantes de estilo y poderío, se engalanaban con su corona real, que tenía el nombre de mitra (habían varios tipos, como las coronas hoy en día, evidentemente). También con un collar ancho y brazaletes. Bueno y como con todo esto su Shanti al final seguia siendo más de lo mismo que el resto de los mortarles, tenía que añadirsele algo, que como podemos ver es una especie de delantal -algo tenían que ponerse- que podía estar hecho de encajes y piel que se ataba con cordones y se sostenía con un tambor de caña o bandas metálicas, comparas eso con los tacones de aguja, no es nada.

A finales del Reino Antiguo y principios del Reino Medio (dinastías VI y VII, ss. XXIV-XX a. C.), el shanti se alarga hasta las pantorrillas. Aparecen, además, las primeras túnicas.

A partir de aquí ya empiezan a rallarse y en realidad básicamente eran formulas del Shenti remasterizadas, que se añadían o se intercambiaban, la falta de maquinaría es lo que tenía. En el Reino Medio se añade un fino faldellín largo sobre la falda y se populariza un manto corto, casi siempre plisado. El Reino Nuevo (c. 1500 a. C.) pone fin definitivamente a la desnudez del torso, que se cubre con túnicas ceñidas o anchas, a las que progresivamente se van añadiendo mangas y plisados.

El shanti se renueva con las temporadas, claramente. El faldellín se acorta por delante y se alarga por detrás. Existen incluso modelos abullonados (aunque tampoco se vienen arriba) y en realidad, la realeza era muy tradicionalista, pero como nos pasa a todos, sucumbe ante la moda y sofistica sus looks: Como personaje sagrado, el rey suele vestir únicamente la falda clásica, adornada con un rabo de toro que recalca su poderío, y un nemes (pañuelo rayado) sobre la cabeza. Esta sobriedad ceremonial quedará adulterada a partir de la dinastía XVIII, en la que los pliegues, las transparencias, las mangas y otras fruslerías se cuelan también en la iconografía real. Si es que la ley siempre ha sido la misma “renovarse o morir”.

Las sandalias

Lógicamente solo había un tipo de calzado, pero vaya que eran como los Chimi Choo del momento, así que casi todo el mundo iba descalzado, eran los nobles lo que podían calzarselas: elaboradas con cuero trenzado o fibras de papiro. Son idénticas a las que usamos hoy en día para ir a la playa: su diseño, una suela con dos sencillas tiras que se unen entre el primer y el segundo dedo, las chanclas de toda la vida. Ahora puedes coger las tuyas y mirarlas y decir “esto es historia”.

Había algo importante, como he comentado, a esta gente la esternidad le obsesionaba mazo, la gente que no podía permitirse unas en vida se hacían enterrar con reproducciones de materiales diversos para su viaje al otro mundo. Algunos faraones a los que les encantaba el recochineo, decoraban la suela con imágenenes de sus enemigos para aplastarlos al caminar, el sarcásmo de aquella época era una risa.

Pan y lino

Solían vestir prendas blancas o escasamente decoradas porque el lino resultaba muy difícil de teñir. Si los tallos se recolectaban cuando la planta aún era joven, el tejido resultante era de mejor calidad. Aunque se han hallado prendas confeccionadas con pelo de cabra, lana de oveja y fibras de palmera, el lino era el tejido estrella. Ligero y transpirable, si aquí en España ya tiramos de él, que menos de esta civilización con la que les caía del clima. Ocasionalmente los vemos con pelo de animal, a quien no le gusta el buen animal print

Luego vino el algodón (s.I d.C) también podría haber cumplido la misma función, cuando los faraones eran ya un recuerdo, Qué cosas, a mí este tipo de datos me hacen reflexionar: ¿parasá lo mismo las influencers? La seda aún tardaría tres siglos más en llegar.

Como he dicho, el lino resultaba muy difícil de teñir. Por eso la mayoría de prendas eran completamente blancas o contaban, como mucho, con algún detalle o cenefa de color. En algunos sarcófagos se han descubierto vendas completamente teñidas de rojo, pero se trata de casos excepcionales, gente que manejaba.

La vestimenta de las mujeres no era menos sobrio, ni tampoco mucho más recatado que el de los hombres. Es curioso como en en aquel momento todo el mundo tenía sentido común suficiente como para comprender que ambos eran semejantes y no hacía falta explicarselo a una parte ni a la otra, supongo que les preocuparía más no morir de hambre.

El modelo más común y repetido a lo largo de tres milenios es una túnica tubular, sin costuras, ceñida al cuerpo como un guante, que realza cada curva del cuerpo femenino desde las costillas hasta los tobillos. Puede sostenerse con ayuda de dos tirantes o de uno solo, o bien consistir en un peculiar “palabra de honor”. Excepto en los modelos con tirantes anchos, este diseño deja los pechos al aire. Las diosas siempre vestían este tipo de túnica, que jamás pasaba de moda, pero las mortales, especialmente las más adineradas, fueron inventando variaciones. Si esque la cabra siempre tira para el monte (que ilusión me hace lo inconformistas que somos.)

A finales del Reino Antiguo aparecen las túnicas fruncidas con mangas y un tipo de camisa ajustada que deja el hombro derecho al descubierto. A veces, estas prendas llevan bordados en los bajos. Progresivamente, el vestuario se hace más barroco, ¿casualidad? En época de Ramses II hacen furor ya las transparencias, los flecos, los plisados y las superposiciones, los chales y los drapeados, que insinúan las formas femeninas con gran sensualidad. Todas divinas ellas.

Los pechos pueden ocultarse o asomar con picardía. El juego entre enseñar y sugerir es constante en la moda egipcia y en toda su hisotoria para que mentir. Las más creativas te hacían poesías y todo: “Mi deseo es bajar al río y bañarme frente a ti, para mostrarte mi belleza. En una túnica de lino superior, que estará impregnada con alcanfor”, reza un verso amoroso.

Y cuando parecía que llegaba lo mejor, viene la conquista de Alejandro Magno, que es un coñazo y  la rigidez moral de los gobernantes griegos pondrá fin a estos trucos de seducción, recortando de paso otros derechos y libertades de las egipcias. Y aquí empieza el pez que se muerde la cola. Así es el ser humano, que le encanta repetir su historia una y otra vez, quien lo iba decir ;)

En realidad, los egipcios también tenían una vestimenta para la guerra bastante suya y una morning rutine que ni los IGtv, pero eso en otro capitulo.

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