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El retablista de siete dedos

“El artista tiene que tener un don artístico” fueron las primeras palabras que dijo Maximiano Ochante, mientras nos mostraba sus retablos.

Nos dio la bienvenida en su casa, ubicada en el distrito de San Juan de Lurigancho, subimos a un cuarto del segundo piso, lugar que era su taller mientras vivía en Lima, hace dos años. Hoy vive en Ayacucho, donde tiene un taller mucho más grande, pero cada fin de mes visita la capital para ver a sus hijas.

Ochante es un reconocido retablista ayacuchano y se desempeña en esta labor creadora desde los 10 años de edad. A pesar de haber estudiado una carrera técnica, el amor que siente por este arte popular hizo que dejara atrás todo y se dedicara enteramente a perfeccionar el don que tiene.

A la corta edad de 11 años, Maximiano perdió tres dedos de la mano izquierda en una de las fiestas de su pueblo Huamanga. Con nostalgia recuerda:

“Ocurrió durante una quema de castillo, acto tradicional en la fiesta de mi pueblo. Junto a mis amigos nos quedamos jugando después de la quema, pero no nos dimos cuenta de que aún quedaban restos prendidos, fue cuestión de segundos para darme cuenta de lo que sucedía, en medio del dolor y del llanto, veía mi mano sangrar y a pesar de ser atendido a tiempo nada se pudo hacer”

 

Este capítulo de su vida no fue impedimento para continuar con lo que tanto le gustaba hacer. Y a pesar de tener siete dedos, se adecuó fácilmente y logró moldear los dedos que le quedaban para seguir trabajando de la manera tan singular que tiene.

Un pasaje curioso de su vida fueron sus estudios técnicos odontológicos, profesión que desarrolló solo un mes. “Me llevó un mes y me aburrí. Mucho diente, yo me fui a seguir trabajando mis retablos”. Es así como él explica que nunca pasó por su mente dejar este arte, al contrario, a pesar de las adversidades económicas, ya que tenía que mantener una familia formada por tres hijas mujeres y su esposa, no se amilanó e hizo de su don su fuente de dinero.

Este maestro trabaja con la técnica tradicional, es por esto que para hacer los cajones busca la madera cedro y nos explica lo siguiente: “Lo revisto con un temple natural a base de tiza molida y cola natural hecho a base de pesuña de vaca rebajada al 50% con agua, esta mezcla se aplica sobre el cajón de madera una o dos capas para luego burilarlas y policromarlas”. El soporte de las puertas es otra historia, él utiliza los goznes y bisagras abrazaderas de fierro, finalmente para la cerradura del retablo utiliza las albadillas y tiradores. Actualmente, muchos retablistas ya no usan este método, sin embargo Maximiano considera que es necesario trabajar los retablos de la forma original, sino ya no serían los retablos ayacuchanos.

Los retablos de este artista, tienen buena aceptación en EEUU y Europa por la temática que plasma, la cual ha sido llamada por Ochante como “sincretismo religioso”, que consiste en la mezcla de la cosmovisión religiosa andina y la europea. Es así que plasma nacimientos con ese toque andino, donde se aprecian ángeles con ponchos y chullos, animales propios de la sierra, danzantes de tijera y hasta al Apu.

Con humildad cuenta que ha viajado muchas veces a Europa: “Me invitan para hacer unos talleres, mostrar mis retablos o exponer sobre la artesanía; ellos me pagan mi pasaje y yo voy. Pero yo no voy a vender, otros venden, me ven y compran el trabajo de otro artesano”, al decir esto último carcajeó, ya que le parece gracioso este hecho.


“Mario vargas llosa tiene uno de mis trabajos”, mencionó en medio de la entrevista.


Ha participado en diferentes concursos nacionales e internacionales, ocupando siempre los primeros puestos, él considera que su dedicación ha sido valorada por muchos, ya que le han dado condecoraciones y ha sido invitado a participar de diversos proyectos de restauración. “En el 2012 restauré el retablo del altar mayor del templo de la parroquia “San Miguel Arcángel” de Ulcumayo en Junín y en el 2013 restauré el Retablo central y los retablos laterales del templo “Santiago Apóstol” de Carhuamayo también en Junín”

También ha sido incluído en diferentes libros y revistas que hablan sobre el arte popular, el patrimonio cultural, y los retablos exclusivamente. Asimismo nos comenta que le hicieron un reportaje para el diario “Main Post” de Alemania

Hoy en día ya tiene trazada una meta: “Quiero hacer una exposición individual, mínimo debo tener 20 retablos, puede ser en semana santa del próximo año en Ayacucho o en navidad de este año. Ya tengo 12 retablos para exponer”. El objetivo es mostrar sus retablos a quienes visiten la ciudad de Ayacucho, ya que Maximiano Ochante no quiere venderlos más.

“Me da pena venderlos, es como si una parte de mí se fuera con ellos; muchos dicen que puedo hacer otro igual, pero no es así, no sale igual, a veces uno de los personajes salen más bonitos, incluso el color sale diferente, el acabado mismo es distinto”, finaliza este talentoso y experimentado artista popular.

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