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El regreso a clases presencial, en línea, virtual… ¡Transformar la educación!

Se ha especulado mucho sobre este regreso a clases anticipado. En mi experiencia, la mayoría de las personas que conozco han indicado estar en desacuerdo con el regreso a clases presencial debido al riesgo que supone aún el tema, aunque a través de las redes sociales he podido apreciar que también existen muchos más que están de acuerdo con este regreso bajo la argumentación de la salud emocional de los niños y jóvenes, el argumento de que es necesario adaptarnos y continuar con nuestras actividades cotidianas e inclusive porque algunos padres de familia han tenido que regresar a sus trabajos presenciales y ya no pueden cuidar de sus hijos en casa.

No voy a entrar a detalle en el tema de si es conveniente o no regresar ya a clases presenciales, porque habría que identificar muchísimos factores, hay que entender que las escuelas, las personas, las familias e inclusive en cada estado, tenemos circunstancias distintas que sería necesario evaluar con detalle. Lo que es un hecho, es que en el regreso a clases debemos priorizar el uso de cubrebocas adecuado, mantener la sana distancia, uso de gel antibacterial y, sobre todo, un tema del que muy pocos hablan y que es vital, mantener la ventilación y la medición continua de CO₂ para mantener los espacios seguros. La verdad es que la desinfección a través de aerosoles, ya se sabe que pasan a segundo plano. 

El punto que quiero abordar es acerca de la necesidad, imperiosa y urgente, de transformar la educación. El rezago educativo de los estudiantes se ha dado desde antes de la pandemia, ya que en la mayoría de las instituciones educativas se mantienen los mismos procesos educativos de hace años, que evidentemente ya no son efectivos. Si las generaciones de estudiantes van cambiando, la educación debería ir evolucionando con ellas, pero el tiempo pasa y la educación no ha ido progresando a la par. Efectivamente el confinamiento nos tomó por sorpresa, pero si nuestro sistema educativo hubiese estado a la vanguardia, “otro gallo cantaría”. La educación virtual, los modelos híbridos, las plataformas online, las videoconferencias, entre otras cosas, existen desde hace muchísimos años. Desde la década de los 90 han ido evolucionando, aun así, encontramos a muchos docentes, directivos e instituciones que no tenían idea de cómo implementar una planeación educativa, de cómo dar una clase, e inclusive, de cuál es la diferencia entre educación a distancia, virtual o híbrida (de hecho incluso más de un año después, muchos todavía no lo saben).

Existe un rezago importante que debemos sortear, y este es el momento para hacerlo. Si ya desde hace años se ha “platicado” de la importancia de actualizarnos y transformar la educación, pero aun así no se ha realizado, entonces ¡este es el momento!. No podemos esperar a que nos digan cómo y cuándo actuar, es indispensable que cada uno de nosotros nos preparemos, actualicemos, estudiemos, y sobre todo, nos involucremos en estos nuevos procesos. En la medida que contemos con docentes realmente preparados, tendremos mayores oportunidades de crear ambientes de aprendizaje dignos de nuestros estudiantes. 

Desde el punto de vista directivo, es nuestra responsabilidad revisar los programas y planes de estudio, replantear las materias que deben incluirse y promover la capacitación docente, que dicho sea de paso, deberá ser integral para todos los docentes.

No debemos continuar haciendo lo mismo, si te dedicas a la educación y realmente te gusta, es urgente que te involucres en diferentes procesos de aprendizaje. Aquí es donde además de la actualización, la capacitación y la actitud, debemos comenzar a hacer uso de la creatividad. Si consideramos un cambio radical en la manera en que damos cada una de nuestras clases, las enfocamos de acuerdo al nivel de estudios a impartir, a la cantidad de alumnos por grupo y los recursos disponibles, seguramente tendremos resultados exitosos, en línea, presencial, virtual o en cualquiera de las modalidades disponibles.

Uno de los elementos que considero debemos transformar de manera primordial también, es la actitud. Uno de los principales comentarios que escucho comúnmente es: “Yo soy de otra generación, las nuevas generaciones ya nacieron con la tecnología”. Efectivamente, incluso así, es nuestra responsabilidad actualizarnos y dejar de poner pretextos, ¡hay que entrarle con todo y a todo!. Seguramente habrá cosas que nos cuestan más trabajo que otras, probablemente la tecnología sea una de ellas, pero entonces, ¿con qué argumento podemos decirles a nuestros alumnos que hay materias que sabemos les costarán más trabajo y aun así deben esforzarse en ellas, si nosotros no lo hacemos?

Mucho se ha hablado también de una actualización en el currículo por parte de la SEP o de los organismos gubernamentales, sin embargo, esto no ha sucedido, y por la experiencia previa que tenemos, no habrá una actualización pronto. Aquí es donde debemos entrar nosotros, ya actualizados, conscientes de nuestras circunstancias, del ambiente y objetivos de aprendizaje de acuerdo a nuestro contexto, y comenzar a “cumplir” con los lineamientos indicados, pero adicionar todo aquello que sabemos debe acondicionarse, evolucionar, transformarse. Hay muchas propuestas en el sentido de incluir materias como Educación emocional y financiera en las instituciones. Algunos otros hablan de integrar materias relacionadas con el Emprendimiento, la Educación en los negocios, entre otras. Y reitero, cada una de estas propuestas debe ir alineada a un estado del cómo nos encontramos, la generación de nuevos objetivos y la generación de propuestas creativas. Hay que capacitarnos también para que estos cambios se generen de la manera adecuada. 

Vamos a crear comunidades de aprendizaje, donde entre todos y por todos, logremos integrar equipos de trabajo verdaderamente colaborativos, donde aportemos desde todos los frentes. Aceptar el consejo de nuestros compañeros, implementar el ensayo y error, realizar investigación educativa en campo, practicar, actualizarnos, compartir, escuchar a nuestros estudiantes, escuchar cuando tenemos una corazonada, entendernos, ser empáticos, entre muchas cosas más. Lo que es un hecho, es que debemos cambiar de manera inmediata, de lo contrario, este rezago educativo que padecen nuestros alumnos continuará y se agudizará, y es un hecho que no será el confinamiento ni la educación virtual el pretexto. 

“La educación no es la preparación para la vida. La educación es la vida en sí misma”. John Dewey.

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