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El pequeño emprendedor en el universo de la moda

REPORTAJE | El mundo de la moda es sin duda   uno de los sectores  profesionales más complejos  que existen, ya que  la necesidad de una gran capacidad creativa limita  a muchas personas a adentrarse en este sector y tan solo unos pocos afortunados pueden formar parte de él. Dentro de este sector son muchas las ramas en las que uno se puede especializar, sin embargo aún quedan algunos valientes que se atreven a la creación de una prenda desde la nada hasta el todo. Estas personas, son sin duda los más valientes del sector, ya no solo por la dificultad que conlleva realizar todas las fases  de una prenda si no porque en la mayoría de los casos emprenden su negocio sin saber que les deparará el futuro.

Acaban su formación o al menos la base para empezar, porque en este mundo “uno se renueva cada día”, tal y como apunta Berta Martínez, una  de estas emprendedoras y diseñadora asturiana, sin embargo cuando empiezan a hacerse un  espacio en el mundo laboral todo se complica. Apenas encuentran ofertas de trabajo relativamente estables, exceptuando aquellos afortunados a los que las prácticas de formación les haya  permitido quedarse en la empresa, y la mayoría de los puestos que se ofrecen   se resumen en “muchas horas y poco dinero” tal y como denuncia Belén Rodríguez otra joven emprendedora de este sector. Por eso son muchos los estudiantes de moda que tras varios años saltando de empresa en empresa y aprovechando pequeñas oportunidades de encargos puntuales en el mejor de los casos deciden cambiar su profesión y abandonar el que,  para muchos, había sido su sueño desde la infancia.

Uno de los diseños de FridaDesign, la marca de Belén Rodríguez

Sin embargo, existe un pequeño porcentaje de valientes que ante la falta de oportunidades, y viendo que su futuro como asalariados no solo es incierto si no que en muchos casos no es suficiente ni para subsistir, deciden emprender su propio negocio en el mundo de la moda, como el caso de las antes mencionadas Berta y Belén, que ante las dificultades decidieron abrir sus propias líneas de ropa respectivamente algo que Berta describe como  “ la mejor decisión de mi vida ya que no cambiaría por nada del mundo porque al fin y al cabo me estoy dedicando a lo que tantas veces soñé cuando era pequeña”  sin embargo Belén cree que si hubiera esperado un poco a emprender el negocio probablemente “estaría trabajando de asalariada y muchas de mis preocupaciones no existirían”.

La mayoría de ideas emprendedoras en este sector es la creación de una marca de ropa  la cual, en la mayoría de los casos, se basa en  el diseño personalizado a los clientes de prendas para, generalmente, ocasiones especiales. Por ello el inicio de este negocio es  bastante incierto ante la incertidumbre de cómo va a reaccionar el público a tu idea y si  se van a convertir en clientes.

En el caso de Berta su negocio está situado en una población asturiana de no más de 4.000 habitantes mientras que  Belén se encuentra en pleno barrio de salamanca,   una diferencia que se refleja en sus comienzos. “En pequeñas poblaciones es más fácil el inicio de un negocio porque todo el mundo es muy familiar y cercano e intentan echar una mano”, nos cuenta Berta, quién en sus inicios comenzó haciendo prendas para familiares y amigos  para asistir a bodas, poco a poco sus diseños fueron cogiendo fama y cada vez más vecinos confiaron en ella para vestirse en ocasiones especiales. Sin embargo y lejos de lo que  pueda parecer los inicios de Belén en Madrid fueron mucho más difíciles ya que “la gente  tiene una amplia gama de marcas de moda y no existe una gran cercanía entre clientes y marca  por lo que los encargos son más bien escasos ” tal y como ella misma nos cuenta. Aunque  ambas coinciden en que si algo es primordial y necesario para darse a conocer  y mostrar los trabajos son las redes sociales.

En el proceso de fabricación de una prenda, desde que el cliente hace el encargo hasta que recibe su pedido, se suceden diversas fases las cuales en estos casos corren siempre a cargo de la emprendedora. En primer lugar  se ha de fijar una entrevista con el cliente para que limite sus gustos o preferencias a la hora de diseñar la prenda, a partir de ahí entra en juego la creatividad del diseñador,   algo  que en ocasiones puede llevar más tiempo del  preestablecido debido a la falta de inspiración, en ocasiones causadas por la gran cantidad de problemas  que el diseñador tiene en la cabeza  generalmente del negocio. Una vez está diseñado el primer boceto el cliente le da el visto bueno  si no tiene que  nada que puntualizar y en ese caso se realizan los cambios sobre el primer boceto. Una vez esta confirmado que esa va a ser la estructura de la futura prenda lo siguiente es elegir el tipo de tela. Aunque esta fase parece más fácil lo cierto es que para estos pequeños negocios es todo lo contrario   porque en muchas ocasiones los distribuidores no les ofrecen la amplia gama de telas que les ofrecen a las grandes marcas ya que los pedidos son mucho más pequeños. Además, a la hora de distribuir suelen dejar para el final a estos pequeños negocios  por lo que el tiempo de espera puede ser mayor de lo pensado.

Uno de los diseños de ByLabra, la marca de Berta Martínez

En la fase de confección es donde se nota la gran diferencia entre ser  un asalariado y  un emprendedor. “Cuando te decides a emprender tienes que complementar la formación de diseño con la  de confección ya que al final todo depende de ti y no puedes dejar ese  trabajo a nadie especializado como hacen las grandes marcas” explica Belén. A esto se le ha de sumar la falta de tiempo y las horas extras realizadas por el diseñador para acabar a tiempo los diseños lo que incrementa la jornada laboral de estos emprendedores ya que como explica Berta “Al final nuestra jornada es prácticamente 24horas porque nunca puedes decirle que no a un cliente”.

Si bien es cierto que emprender en el mundo de la moda es algo difícil y para  los más atrevidos  lo que si es cierto es que en  la mayoría de los casos los clientes se encuentran con un  producto mucho más especializado y hecho con más cariño “y al final eso recompensa” defienden tanto Berta como  Belén. Algo que junto al hecho de trabajar en tu trabajo deseado hace que cada vez sean más los valientes que se deciden a dar el paso  y crear sus propias líneas de ropa, algunos de ellos con la suerte de acabar viendo sus trabajos en las grandes pasarelas.

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