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El legado del Káiser

El polifacético diseñador, Karl Lagerfeld, deja una huella imborrable en la cultura popular gracias a sus creaciones y sus ácidas declaraciones que elevan su figura a mítica. 

El pasado 19 de febrero el mundo de la moda sufrió una de sus mayores pérdidas con el fallecimiento del llamado káiser de la moda, el diseñador Karl Lagerfeld. Alemán de nacimiento pero francés de corazón, su leyenda se remonta al año 1933 en Hamburgo donde nació en el seno de una familia acomodada quienes le permitieron, con tan solo 10 años de edad, ir a estudiar a su amada Francia, país que se convertiría en su casa hasta el final de sus días.

Todo parecía ideado como un plan del destino para que el joven Karl lograse ganar un concurso junto a su coetáneo Yves Saint Laurent, hecho que le permitió trabajar como asistente del modisto Pierre Balmain y posteriormente le abriría las puertas a otras firmas como Jean Patou, su primera injerencia como director creativo de una maison, pasando por las élites de la moda: Valentino, Chloé y Fendi, siendo esta ultima uno de sus primeros y últimos trabajos tras 65 años de carrera profesional. 

Aunque su mayor logro es de sobras conocido: director creativo de la maisonChanel, donde labro su mayor reconocimiento tras renovar por completo la firma que en aquel entonces, principios de los años 80, se encontraba en la completa bancarrota. 

“Cuando entré en la Maisonnadie quería ponerse su ropa ni llevar sus accesorios. Nadie vestía de Chanel. Así que me lo tomé como un reto. Los dueños me dieron carta blanca para crear, para hacer algo que funcionase, pero sin presión. Si no lo conseguía, venderían la marca: pero sí insistieron en que con mi llegada vendría el éxito, como así fue. A mí me atrajo la idea de resucitar algo que estaba muerto” así hablaba de la firma que se convertiría en su hogar. 

Cambió por completo la concepción que se tenía de Chanel tras la segunda guerra mundial. Su fundadora, la casi mitológica Coco Chanel había sido tachada de colaboracionista con el régimen nazi, llegando a denunciar a los propietarios del edificio donde se encontraba su boutique para expropiarles. Tildada de antisemita e increíblemente insufrible, su firma cayó en picado durante los años 50, sus colecciones fueron vapuleadas por la critica y tras su muerte nadie quería ser vinculado con sus productos. 

Lagerfeld revocó las especulaciones asociadas a la firma francesa, acercando sus creaciones al público más joven, aprovechando la oleada de modernismo que reinaba en los años 80, llenando su icónico tejido tweed de colores vivos y patrones atrevidos e incorporando las tendencias de la calle, atendiendo a sus modelos a quienes convertía en musas por su rebeldía e incluyendo las nuevas tecnologías en sus diseños. Modernizó la marca en el más explicito sentido de la palabra. 

Pero su fama no se debe solo a sus logros como diseñador. Además de su ocupación principal, la cual le mantenía ocupado todo el año presentando seis colecciones anuales para Chanel, otras cuatro colecciones con Fendi y el nacimiento de su marca homónima destinada al más puro merchandisingde su propia imagen; Lagerfeld también ejercía como fotógrafo, siendo el máximo responsable de las campañas de sus múltiples firmas, además de diseñador de interiores e incluso editor de sus obras clásicas favoritas.  

Contando con 85 años de edad, sus más allegados aseguran que nunca se retraso ni pospuso un solo trabajo. 

“Tengo los pies en la Tierra, solo que no en esta Tierra”

Su reputación como profesional se mantuvo intacta toda su vida algo que distaba mucho de su popularidad como figura pública y es que Karl Lagerfeld era muy conocido por sus declaraciones sin tapujos sobre temas muy controvertidos. Criticado por su fobia a las tallas grandes, algo que el mismo había experimentado durante gran parte de su vida, porque no fue hasta cumplir los 60 años cuando decidió someterse a una estricta dieta en la cual llego a perder 36 kilos en un año, por mero capricho, para poder enfundarse en uno de los trajes de su adulado diseñador Hedi Slimane. Su falta de empatía, le llevó a escribir un polémico libro sobre la extremada dieta que seguía. Además de apoyar a su predecesora en temas como la afluencia migratoria o el uso de pieles procedentes de animales, acontecimientos que llegaron a movilizar a sus detractores afectando a las ventas de sus colecciones. 

Pocos años antes de su fallecimiento llegó a admitir que todos sus comentarios estaban argumentados por el personaje que había creado de sí mismo y llegó a auto criticarse en más de una ocasión. 

Aún así, Lagerfeld era todo un visionario, siendo el primer diseñador en convertirse en un icono por su propio look, creado a raíz de su drástico cambio de imagen. Su retrato inconfundible siempre se constituía de los mismos factores: traje negro, camisa blanca, cuello alto almidonado, cabello blanco recogido en una coleta baja, mitones y gafas de sol de cristales oscuros. Nunca se dejó ver sin uno de estos complementos ya que llegó a asegurar que eran su coraza para que el público no pudiese ver su decadencia causada por el paso del tiempo. 

Su firma homónima consiste en una gran selección de camisetas, bolsos, fundas para el móvil, marroquinería, gafas de sol, etc. Todo con su propia imagen como logotipo, siempre acompañado de su inseparable gata birmana, Choupette, máxima heredera de su fortuna. 

“Me interesan casi todos los aspectos de la cultura y siento que todos me influyen de alguna manera. No existe una regla sobre lo que es inspirador y cómo puede afectarme. Para mí lo que funciona es observarlo todo, y luego olvidarte de ello y rehacerlo a tu modo”.

Con una actitud cosmopolita innata y una sed insaciable por la creación de arte en cualquiera de sus facetas su legado va más allá de su obra tangible. En sus desfiles siempre ha reinado lo efímero, el afán de transportar al público a paraísos extraordinarios, existentes como un jardín japonés o más fantasiosos como un cohete espacial, incluso caminar por encima de las aguas de la mismísima Fontana de Trevi. Ahora es el turno de su sucesora en la maisonChanel, Virgine Viard, quien nos fue presentada junto a Lagerfeld en el pasado desfile Primavera/Verano 2020 pero que hizo saltar las alarmas por la salud del modisto en el desfile de Haute Couture, cuando salió a saludar solamente acompañada de la modelo Vittoria Ceretti, última musa de Karl, algo nunca visto con anterioridad pero que nos puso en situación para el triste desenlace. 

Lagerfeld junto a su inseparable Choupette quien, en su Instagram con más de 300.000 seguidores, llora la perdida de su padre y confidente.

Karl Lagerfeld falleció a causa de un cáncer de páncreas, hecho que negó repetidas veces como afirmó una de sus más íntimas amigas, la ex modelo Inès de la Fressange “estaba en una total negación de su enfermedad”. Circunstancia que no le impidió seguir desempeñando su trabajo hasta sus últimos días, como Coco Chanel: “¿Por qué debería parar de trabajar? Si lo hago, moriré y si muero, todo acabará”.

Siempre hemos sabido que su despedida iba a ser un impacto para el mundo de la moda pero Karl Lagerfeld no se ha ido sin ser homenajeado por todo lo alto, algo a lo que se negaba rotundamente pero inevitable, ya que la despedida de un genio no puede quedarse en petit comité. 

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