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El genio de la cámara

En un momento de la historia como este, donde las etiquetas han quedado desfasadas y el ser o dejar de ser se encuentra en un segundo plano; la moda sigue arrastrando el peso muerto de los artificios, las ideas prediseñadas y la autoexigencia de ser quien más destaque.

Peter Lindbergh (1941-2019) -archiconocido fotógrafo dentro y fuera de ese mundo apabullante, que falleció hace ya más de un año- renegó de las pesadas cadenas de la Alta Costura para convertirse en padre de un movimiento completamente nuevo y que dio a luz a grandes modelos. Tras más de 30 años de carrera, siguen pisando pasarelas y deslumbrando allá donde van. Cindy, Amber, Naomi, Linda, Tatjana… son algunos de los nombres que destacan de la larga lista de maniquís que Lindbergh apadrinó.

A diferencia de otros muchos fotógrafos, el matrimonio entre Lindbergh y su cámara fue totalmente fortuito. Un día, como otro cualquiera, tomó una foto a sus sobrinos y ya no pudo dejar de hacerlo nunca más. De ahí, comenzó a asistir a Hans Lux, abrió su propio estudio en Alemania y saltó a la Alta Costura; pero, como siempre, a su modo.

Conjunto de Fichas creado con GoConqr por Larissa Garay Gómezhttps://www.goconqr.com/es-ES/flashcard/29700621/Fotos-ic-nicas-de-Peter-Lindbergh

“Para mí, la belleza reside en la valentía para ser quien eres. Pero nos bombardean con imágenes idiotas de mujeres idénticas que hacen a la gente infeliz […] Me harté de ese empeño de convencerlas de que deben parecer eternamente jóvenes”

Entrevista para ICON, 2016

Y así, al pie de la letra, lo transmitía en cada una de sus instantáneas. Ajenas de retoques y de barrocos atrezzos. Solo ellas, Lindbergh y su característico blanco y negro. Un descarado rechazo a la perfección estandarizada y a ignorar la esencia de sus modelos por muy conocidas que fuesen.

Un testamento en blanco y negro

En el cambiante mundo de la moda, mantenerse como referente durante más de 40 años no es una mera casualidad -más si has ido a contracorriente como es el caso de Peter Lindbergh-. Pero su percepción de la belleza, la naturalidad de su trato y su forma de trabajar cercana, más parecida a un plan entre amigos que a una verdadera sesión de fotos, le han hecho recorrer el mundo y protagonizar las portadas que permanecerán en la memoria de muchos.

Ante la pregunta sobre su éxito, dada su aversión por este mundo y sus entresijos, Thierry-Maxime Loriot, un hombre dedicado al mundo de la moda y que ahora se encuentra a caballo entre lo fashion y el arte, dijo sobre él en 2016 a VOGUE España: “No tengo ni idea. Es algo que no se puede explicar. Creo que es más bien un artista porque pinta con la luz. Él consigue la luz más hermosa, la expresión más hermosa. Y ese es también el acercamiento que tiene con la gente: muy amable, muy humano, muy normal.”

En sus dos últimos años, Lindbergh comenzó un proyecto distinto, muy vinculado a la fotografía de moda -porque “eso era él”- en el que aprovechó para conectar con su obra como no lo había hecho hasta ese momento. De la mano de grandes amigos, se aventuró a poner fin a su carrera -sin saberlo- con una exposición que pretendía abrir su mirada a nuevas interpretaciones y puntos de vista: Untold Stories.

“No digo que mis imágenes no sean fotografía de moda, porque eso sería incorrecto. Lo que quiero decir es que para mí la definición de fotografía de moda no significa que tengas que representar moda. La fotografía es mucho más grande que la propia moda, es un componente de la cultura contemporánea, como la música”.

Untold Stories, TASCHEN 2020

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