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¿El “fast fashion” sobrevivirá la pandemia?

Todos o casi todos lo hemos consumido; les mentiría si no les dijera que muchas de las cosas que tengo han sido compras impulsivas de alguna de esas tiendas que tienen todas las tendencias que bajan directamente de las pasarelas y que tienen un costo bastante accesible.

Lo cierto es que esta pandemia ha puesto una pausa a muchas cosas, y una de ellas es la industria de la moda. Durante este confinamiento, hemos visto cómo la naturaleza, la fauna y algunos lugares se “renuevan” gracias a la ausencia de los seres humanos. Nos estamos dando cuenta que nuestra forma de vida siempre agitada y buscando producir más y más, nos estaba afectando a todos en el planeta.

Y la industria de la moda jugó su parte en este deterioro. Las producciones masivas, los materiales con los que se hace la ropa low cost, el consumo de agua y la contaminación por desechos, han sido los culpables.

Aunque desde hace un par de años se habla de la moda sustentable, de reducir el consumo y reciclar la ropa, siento que aún no tiene el impulso necesario, al menos en México. Pero después de lo que estamos viviendo, esto definitivamente tiene que cambiar.

Por eso por primera vez me animé a comprar algo que ya hubiera sido usado por alguien más, pero en excelente estado y a un precio bastante justo.

Decidí comprarme un abrigo tejido que me enamoró desde que lo vi; está como nuevo y me gustó por el color y porque es totalmente atemporal. Me lo puse con un suéter delgadito que sí, me compré en una tienda de fast fashion, pero que tengo desde hace 6 años.

Para complementar este look, decidí usar un anillo que era de mi abuelita y un reloj de hace muchos años de mi mamá; a veces solo tenemos que prestar atención y descubrir que hay muchas joyas escondidas en nuestras propias casas, que pueden reinventarse y tener una segunda vida.

Y creo que justo esa es la idea. No quiere decir que los que amamos la moda, estrenar y renovarnos, dejemos de comprar o ir a esas tiendas, simplemente que compremos más conscientemente. Que compremos lo que de verdad nos emocione, lo que nos fascine desde que lo vemos colgado o en el aparador, lo que sabemos que tiene una historia, un trabajo de diseño y de costura detrás, que perdurará con el tiempo.

Me encantaría creer que vamos a cambiar cuando salgamos de esta pandemia o regresemos a la “nueva normalidad”. Que pensaremos más en el medio ambiente y ya no compraremos una prenda solo para tomarnos una foto. Y que si compramos así, entonces lo donemos o le demos la oportunidad de que alguien más lo disfrute a través de estas boutiques y tiendas de moda de segunda mano. Yo compré mi abrigo en Armario Comunal, dense una vuelta por su Instagram, puede que encuentren algo que les encante, y busquen otras opciones, cada vez son más.

¿Ustedes qué creen que pase con la industria de la moda a todos los niveles, después de esta pandemia?

Sea lo que sea que pase, espero contribuya a producir menos, ofrecer mejor calidad y replantearnos la idea de por qué nos compramos cada pieza o accesorio.

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