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El espíritu libre inspira a Inspiramais

El gran concepto que cobija la más reciente edición de la feria de moda habla de unas tendencias más humanas. Una adicción llamada moda estuvo en la conferencia dictada por el diseñador brasileño Walter Rodrigues y estos son los temas que guiarán la concepción de prendas de vestir, calzado y joyería en el segundo semestre de 2021.  

Los preocupados discursos de los activistas medioambientales –en especial los de Greta Thunberg– sobre el cambio climático, la polarización política y las protestas sociales en apoyo a las mujeres y a las minorías étnicas han impactado, según el diseñador brasileño Walter Rodrigues, nuestra forma de percibir la moda, incluso cuando la pandemia apenas era “una serie de Netflix” y no una realidad.

Hoy, la influencia de estos temas es aún más contundente y eso se ha visto y se verá reflejado en las tendencias de moda y de decoración que vienen para el 2021 y en nuestra forma de consumir.      

El regreso de los clásicos atemporales

En momentos de incertidumbre, aquello que se nos presenta como “seguro” llega como una especie de salvavidas. En esta tendencia se habla de lo “ya conocido”, de la tradición y de “ir a la fija”. En términos de moda esto significa el regreso de los clásicos atemporales, del clasicismo moderno, del monograma y de las formas rígidas; de colores como el beige, el caramelo, el negro y el gris; de materiales sofisticados y de alta calidad, como el cuero, la piel y el paño; el protagonismo de prendas como el trench coat; bordados y apliques con cristales y pedrería, en especial de tono dorado, y la predominancia de los tejidos tradicionales como los ajedrezados y los cuadros. Todo revigorizado y actualizado.

La comodidad también es un concepto fundamental, impulsado por el aislamiento generalizado en el planeta a raíz del coronavirus, así como un universo denim que evoca la década de los años 70, aunque más enfocado en la reutilización de materiales ya creados.

El nuevo romanticismo

Un acercamiento a las experiencias sensoriales de color, volumen y forma, y un contacto cercano con la naturaleza definen esta tendencia que habla de un escape de la rutina para hacer una profunda inmersión en el mundo botánico. Este nuevo romanticismo se caracteriza por la presencia de tejidos y bordados delicados y llenos de detalles, pero con un toque de lujo; accesorios metálicos o gadgets que representan una cierta ostentación e inspirados en la época victoriana y una silueta inspirada en el siglo XIX.

La conexión con lo natural está dada mediante los bordados y los estampados que incluso permean la moda masculina y que tienen dos tipos de facetas: una más tranquila, que tiene como base los colores neutros contrastados con el verde, y otra psicodélica, llena de tonos vivos, optimistas y fluorescentes, y de combinaciones poco comunes.

Sinapsis entre humano y máquina

Esta tendencia hace referencia a la relación entre humano y máquina, y a la influencia de la inteligencia artificial en el mundo de nuestros días. Esto se hace evidente en la recreación de líneas digitales en prendas, zapatos y accesorios; en la construcción por módulos, y en la representación de la robótica, tanto en los materiales como en los colores y el diseño, como una evocación de la visión futurista de la moda de los años sesenta, pero vista desde el hoy.

Eclecticismo opulento

Esta opulencia está basada en la moda camp, tema central de la gala del MET del 2019 y de la que aún se percibe cierta influencia. Un estilo extravagante que se manifiesta en la apariencia lujoso-barroca de los acabados, los botones, la bisutería e incluso el denim; la presencia de grandes cadenas de eslabones metálicos dorados; la añoranza por el Viejo Oeste como detalle en prendas y accesorios; el protagonismo del animal print, en especial el que evoca la piel de cebra, y las superficies fruncidas o onduladas en materiales suaves.

Vínculo: de lo viejo, lo nuevo

Esta tendencia manifiesta la importancia de reutilizar, de crear a partir de retazos, de materiales desechados, de textiles en stock, y darles nueva vida. De estar atentos a los procesos de producción, de vivir en el hoy. Privilegia las siluetas familiares, esas que constituyen el corazón de las marcas, que siempre están presentes temporada tras temporada; habla de pragmatismo en la moda. También favorece las texturas en trama, y aquellas que dan la apariencia de “trabajado a mano”.

El paso del tiempo    

En este concepto adquieren relevancia, por un lado, las texturas y materiales orgánicos y rústicos, las apariencias corroídas y desgastadas, las brillantes con un toque retro y los estampados que estuvieron en boga temporadas atrás, que son actualizados para sacarlos del inventario. Por otro lado, también se destacan los aglomerados de plástico, que transforman lo desechado en algo nuevo; los flecos extralargos, y las superficies acolchadas.        

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