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El desafío de ser madre de un piloto de fórmula

El amor de una madre es único, protege, acompaña y sobre todo da consuelo y apoyo incondicional en los momentos más difíciles de sus hijos.

Maria del Carmen Borja, madre del reconocido piloto Juan Manuel Correa, se ha acostumbrado a vivir en el mundo de la velocidad. ‘Maric’, como la tratan de cariño, cuenta que el gusto de Juan Manuel por las carreras comenzó a los 6 años, cuando incursionó en el mundo del motocross. Posteriormente, de la mano de su padre conoció las pistas de karts, donde se subió a un mini auto de carreras del cual jamás quiso bajarse.

Sus prácticas en la pista eran largas y sacrificadas, pues se perdía de las cosas que muchos niños de su edad vivían: amigos, salidas e incluso un tiempo libre para jugar. ‘Maric’ recuerda como Juan Manuel llegaba por las noches cansado a realizar sus tareas escolares, luego de toda una tarde de práctica.

A pesar de que ella estaba acostumbrada a ver a Juan Manuel subido en un auto, jamás se imaginó que él podría hacer de esto su profesión. La preocupación como madre, al ver el riesgo constante que corría su hijo, era inevitable.

Maric, como cualquier madre, velaba por la integridad y seguridad de su hijo, con el anhelo de que tenga alguna otra profesión que conlleve menos riesgo; sin embargo, el sentimiento de acompañarlo en sus prácticas y verlo terminar en el podio, era una alegría indescriptible. Ella sabía que él era feliz.

Lamentablemente no todo fueron alegrías, hubo momentos duros; sobre todo cuando Juan Manuel sufrió el accidente que casi le arrebata la vida. El mundo de ‘Maric’ se paralizó cuando la voz de su hijo por la radio de monitoreo se apagó; entre lágrimas e incertidumbre pensó lo peor, no sabía cómo terminaría esa pesadilla. Gracias a Dios, el milagro más grande que podía ser concedido a una madre en ese momento se dio, Juan Manuel seguía con vida y con ganas de seguir luchando por sus sueños, a pesar de las severas lesiones sufridas.

Desde aquel momento y aunque el proceso de recuperación de Juan Manuel ha sido largo y difícil, ‘Maric’ siente tanto orgullo y admiración hacia su hijo, quien no sólo supo superar esos momentos tan difíciles, sino que sobrepasó las barreras con su constancia, esmero, disciplina y positivismo. Su sueño en el campo automovilístico sigue más vivo que nunca; él es un ejemplo de vida y superación para todos.

Hacer que sus hijos se sientan valorados, reconocidos y amados, son los pilares fundamentales de ‘Maric’ en la crianza. Ella quiere que sus hijos sepan que son capaces de lograr todo lo que se propongan y en especial que, independientemente del resultado de cualquier competencia, Juan Manuel es y será siempre su campeón.

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