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El coito en los tiempos del Corona

Si entendemos el coito como el acto sexual de penetración con una duración mínima de cuatro minutos y máximo de cuarenta, sin contar con preliminares que van desde el cortejo hasta la seducción, el quitarse los zapatos, el pantalón, la falda, los leotardos, la camiseta interior, la otra camiseta, el jersey de cuello vuelto, las bragas, el sujetador, los calzoncillos y la vergüenza estamos en un mal momento para despelotarnos. En la actualidad diferenciar si lo que vas a hacer es el amor o vas a subir al guayabo es sólo cuestión de velocidad. Si es rápido vas a escalar el guayabo para desestresarte y la duración no va a superar los cuatro minutos porque no vas a poner ningún reparo en pensar en ti mismo mientras el otro intenta ponerse a tu altura, si lo que quieres es que todo el armario que llevas colgado te lo quiten, quieres hacer el amor y debes sumarle a los cuarenta minutos la media hora que va a llevarle al compañero despojarte del ropero sin que se note el desespero. Si eres de las mías esos cuarenta minutos se pueden alargar una hora y media en dependencia de la conversación anterior, interior, exterior y la electricidad concentrada en el cuerpo que llevas bajo control gracias a varias técnicas, donde disimular es el principio básico, para que no se note que ya ni el cacharro que tienes en el cajón puede contigo. Ojalá seas de las disfrutonas y sueñes con pasarte toda la noche expresándote con el cuerpo, aunque siento decirte que el coito en los tiempos del corona es una ilusión que asoma en el horizonte comparable a cuando te estas ahogando y sólo se ve de ti el ojo izquierdo que no pierde la esperanza en ver llegar al tiburón. No desesperes, en medio del naufragio justo cuando has perdido la fe y lo único que se siente es una burbuja que explota en toda la cara llega el bicho y te come o te terminas de hundir. En esto si que no hay termino medio. No te tortures. Morirse nos vamos a morir todos lo importante es que no te ahogues por agonía o por bulimia y que no te equivoques de animal, porque el mismo nivel de desespero que tienes tú lo tienen los demás, esto explica el motivo por el cual empiezan a salir de debajo de las piedras aquellos que habían desaparecido o te habían cambiado por un pececillo de agua dulce, no es que se acuerden de ti es que les pillas de paso. En estos casos por favor que Nefertiti sea tu ejemplo a seguir, estas más que muerta, ya se cansarán y mirarán para otro lado, tu mientras ni te muevas del nido pichón, no esta la cosa para andar mezclándose en más mierda de la que ya nos han fumigado.

Siendo realista y para acabar con todas tus esperanzas es necesario que te hagas a la idea de que hasta la primavera del año que viene con el brotar de las flores y el rocio mañanero no te vas a comer nada en forma de capullo. Sé que esto puede parecer demasiado catastrófico, pero mira el lado positivo de la situación, todas las energías que tienes concentradas harán de ti una mujer vital, hiper-activa y súper productiva de cuello para arriba, de cuello para abajo te recomiendo que intentes equilibrar el deseo repitiéndote que el cuerpo es una funda y como tal ya llegará el momento de que te la quiten, de momento contente y sujetate todo lo que puedas. Si no puedes y no tienes nada a mano que valga la pena, cuando digo que valga la pena ya sabes a lo que me refiero, algo que supere las expectativas (aunque todos sabemos que a estas alturas las tuyas no son demasiado ambiciosas) y si es posible que después te dé una bebida hiper-tónica para que repongas fuerzas, te salgan alas y vuelvas a empezar otra vez (si te tienes que vestir, vístete de nuevo y deja que te lo quite todo otra vez, así ganas tiempo que seguro que algo se paso por alto en el primer intento) pero sin perder la dignidad, no regreses a lo mismo, comerse cualquier cosa por tener hambre al final te va a llevar a una muy mala digestión del asunto. Si se trata de un tema humanitario lo de dar de beber al sediento y de comer al hambriento esta muy bien siempre y cuando sea algo reciproco. Evita convertirte en un banco de alimentos. En todo caso, en vistas de que no has nacido para ligar, no sabes en qué momento tienes que ladear la cabeza, cuándo tienes que parpadear, cuándo toca tocarse el pelo o mostrarse como una gata en celo y no caes en el tema hasta que el otro lo dice claramente mantente en el proceso de crecimiento interior porque el aquí te pillo y aquí te mato ya se te ha pasado moda. A lo lejos queda el recuerdo de aquellas noches donde bastaba con que alguien se te acercará pronunciando las palabras mágicas: “de que me gustas me gustas, de que nos vamos nos vamos” y no había otro gel que el de sabor a fresa, ahora no es el momento de maltratarte con las facilidades del mercado anterior, el capitalismo ha caído, el sistema ya no funciona, hay que inventar algo nuevo, así que échale imaginación al asunto y sobre todo paciencia que es la madre del cordero en el momento actual. Por último, observate muy de cerca. Estudia tu aparato locomotriz, en el momento que sientas que el labio te late sin control, que mueves la pierna derecha repetidamente en cualquier circunstancia o que te tocas las tetas mientras pronuncias: Dios mío que desaprovechada estoy, tómate la temperatura, ponte las deportivas y sal a correr, te seguirás tocando pero sólo por falta de oxígeno. Ánimo esto también pasará, reza para que sea lo antes posible.

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