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El arte juega con la realidad, no la representa

Breve comentario personal en torno a los cambios de proporción y belleza en el canon artístico y su relación con los cambios de perspectivas estético-filosóficas.

A lo largo de la historia las expresiones artísticas han ido variando a medida que iba cambiando el marco filosófico, religioso y social. Tomando la forma de vestir como una forma de expresión artística, en la Grecia clásica la moda giraba alrededor del culto al cuerpo; durante la Edad Media cristiana era la religión la que establecía cómo había que vestir; y yo diría que, en todas las épocas y lugares, en mayor o menor medida, la pertenencia a determinado grupo social ha determinado, por necesidad, obligación, militancia o voluntariamente, qué ropa ponerse. Aunque quizás en la actualidad en menor medida, tradicionalmente la forma de vestir ha permitido conocer de un vistazo a qué estrato social, profesión o cultura pertenece cada persona, y son los valores que imperan en cada momento en cada colectivo social los que determinan las formas de expresión artística.

En el caso de la moda cada vez tengo más dudas de si, en la actualidad, puede considerarse expresión artística. En un primer momento, la industria textil hizo accesible para todo el mundo poder vestir, no ya dignamente, sino acorde con los cánones artísticos del momento. Así podemos ver la evolución de la ropa en las décadas de los 60, 70 y 80 del pasado siglo, paralelamente a los cambios sociales que sucedían, ya que servían como forma de expresar los ideales de la sociedad. Cada una de esas décadas presenta unas características propias en cada ámbito sociocultural, y en la moda también se pueden delimitar fácilmente las diferencias entre ellas.

En cualquier caso, el ritmo con el que sucedían los cambios requería, por lo menos, diez años para ser conscientes de ellos. Y, siguiendo con la ropa, existía una relación calidad/precio que te permitía disfrutar de ella, prácticamente, esos diez años: la prenda resistía bien el uso durante el periodo de vigencia de la moda.

Sin embargo, a partir de los 90, todo se aceleró: ya no había guerra fría y el desarrollo tecnológico empezó a cambiar el mundo rápidamente. En un primer momento, el cambio se limitaba al ámbito profesional: los ordenadores entraron en las oficinas y facilitaron el trabajo y las comunicaciones. Pero luego también entraron en las casas acompañados del teléfono móvil. A medida que estos aparatos, junto con Internet, han ido creciendo y desarrollándose entre nuestras manos, han ido cambiando los hábitos, las costumbres… y los valores.

By Source (WP:NFCC#4), Fair use, https://en.wikipedia.org/w/index.php?curid=42693963

En los últimos 20 años la velocidad con la que han cambiado las prestaciones de los móviles es comparable con la velocidad a la que cambia el tipo de ropa que se pone de moda. Pero encuentro, por lo menos, un par de claras diferencias con respecto a la ropa de décadas anteriores. En primer lugar, prácticamente solo hay dos tipos de ropa: de buena calidad y cara, y de baja calidad y barata. Las tiendas que venden este tipo de ropa han desplazado a las tradicionales y ahora son las mayoritarias; la baja calidad de esas prendas apenas permite usarlas un par de años, aproximadamente el tiempo que tardarán en pasarse de moda. Por otro lado, hay poca innovación, más allá de acortar cada vez más algunas prendas femeninas (si a eso se le puede llamar innovación), ya que el recurso más utilizado es poner de moda lo que se llevaba años antes y que, posteriormente, se había pasado de moda; o bien, mezclar prendas de épocas diferentes.

Tienda Zara en la quinta avenida (Nueva York), De Lollasp – Trabajo propio, CC0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=47002592

Las modas siempre han sido efímeras, pero ahora más, y es que da la sensación de que ahora todo es efímero, demasiado efímero diría yo. Ahora la mayoría de la gente se informa a través de las redes sociales, leyendo poco más de una frase que les es suficiente para hacerse idea del contenido, obviando contextos y matices; solo se tienen en cuenta las opiniones de los extremos, blanco o negro, bueno o malo; se siguen a “influencers” de dudosas capacidades intelectuales, pero con mucha facilidad de palabra; cada día debe haber una polémica que “incendie” las redes y que sustituya a la del día anterior…

Y la música actual también es reflejo de estos “valores”. Entre las definiciones de arte que hemos visto en este tema tenemos que “arte es un «lenguaje» con el que el hombre expresa la realidad humana física y espiritual captando lo exterior e interiorizándolo, para luego devolverlo a la exterioridad desde la libertad creadora del artista.”; y que “La expresión artística no tiene la necesidad de representar la realidad, sino de jugar con ella.” Es decir, el o la artista procesa las sensaciones que recibe del exterior, estas le provocan unos sentimientos y unos pensamientos que necesita expresar, y lo hace de una forma diferente a la realidad, siguiendo unos patrones que aportan belleza a la expresión.

Sin embargo, como me pasaba con la moda, también me cuesta encontrar arte en la música pop actual. En la primera tarea de esta asignatura ya comenté que algunos de los estilos musicales actuales no pasan de ser simples ritmos de percusión con rimas vocales machaconas sin melodía, o bien sencillas melodías repetitivas fáciles de memorizar. Y en cuanto al contenido de las letras, prácticamente se limitan a expresar directa y explícitamente lo que siente el o la “artista”. A esto me refiero:

Atrás quedaron las metáforas, las analogías, las alegorías, la ironía y el sarcasmo, etc., y a cambio nos encontramos con palabras que antes se consideraban malsonantes y que quedaban reducidas a ámbitos muy concretos. Entonces, si la expresión de un sentimiento o la denuncia de una situación injusta se hacen de esta forma, ¿es arte o no va más allá de lo que puede expresar cualquier persona coloquialmente en una situación determinada? ¿Se puede considerar arte una canción en la que no cumplen ni su melodía ni su letra unos mínimos requerimientos?

La simplificación de las ideas, la rebaja en las exigencias intelectuales, el abandono de la cultura del esfuerzo para conseguir metas, las relaciones cada vez más superficiales, el consumismo desbocado, etc., son algunos de los cambios en los valores sociales que se han producido en los últimos años, y no sé en las demás artes, pero en la música pop, desde luego, tienen un claro reflejo. Lo único que importa es llamar la atención, aunque después no haya mucho más que merezca la pena.

Como contraposición a la anterior, traigo una muestra del año 1994:

Dos formas diferentes de expresar el alivio que se siente cuando, por fin, se acaba una relación que no iba bien por culpa de la otra parte. ¿Podemos llamar arte a las dos?

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