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Dvotio, devoción por lo artesanal, lo social y lo sostenible (primera parte)

El proyecto de la diseñadora pastusa Margarita Sarmiento es mucho más que una marca de ropa. No solo rescata las técnicas ancestrales de su región, también apoya a los artesanos en la formalización de su oficio, le apuesta a la economía colaborativa y se ha convertido en un referente de sostenibilidad en la industria de la moda nacional. Esta es su historia.

Lejos de los reflectores y de lo que ella llama “la rosca” de la moda colombiana —que le ha cerrado la puerta en la nariz en numerosas ocasiones—, Margarita Sarmiento ha hecho un trabajo muy juicioso con su marca Dvotio. Desde que fue concebida hace diez años en su natal Pasto, la firma ha girado en torno a tres ejes fundamentales: lo artesanal, lo social y lo sostenible.   

El pasado mes de noviembre de 2020, Colsubsidio le hizo un reconocimiento en Xposible —a ella y a 12 compañías más, entre estas Redeban, Procter & Gamble, Nestlé, Familia y Pavco—, un evento que exalta los proyectos empresariales que concilian economía, ambiente y sociedad en pro de un mañana mejor. El suyo fue “a la transformación social como raíz de un nuevo mundo” por procurar una industria de la moda más justa y menos abrasiva (la única marca que lo consiguió en esta edición).

New York Fashion Week 2020

En febrero de ese mismo año estuvo en el New York Fashion Week. “Nos presentamos en un desfile que ha sido famoso por darle entrada a nuevas marcas (ahí inició Christian Colorado); fuimos como emerging designers”, contó la creadora pastusa. En esta importante semana de la moda, Dvotio presentó una colección hecha en colaboración con la comunidad indígena de Imbabura, localizada en Ecuador, muy cerca a la frontera con Colombia. “Ellos tienen un súper producto porque están dedicados a rescatar la geometría sagrada andina”, explicó.

New York Fashion Week 2020

Las telas con las que la marca le dio vida a chaquetas, faldas, buzos, abrigos y pantalones de algodón de líneas simples y siluetas holgadas y funcionales, fueron elaboradas en telar por este pueblo andino, que creó tejidos en los que se representa al pescado como símbolo de fecundidad, abundancia y movimiento. “Estas piezas no son solo prendas de vestir; son amuletos de protección pues cada símbolo que habita en ellas tiene una historia sagrada detrás”. 

New York Fashion Week 2020

Los nariñenses han establecido una conexión muy fecunda con el vecino país y no solo porque comparten frontera. “El Tahuantinsuyo, la red vial inca que recorría siete países, llegó hasta Nariño. Nosotros albergamos el inicio o el fin de este camino del inca, así que tenemos muchísima influencia de los pueblos ecuatorianos”, asegura la creadora.

Más allá de la co-creación

Su labor con las comunidades indígenas rebasa el límite de la co-creación. Es decir, no solo trabaja en conjunto con ellas para resaltar las técnicas ancestrales mediante su inclusión en prendas de diseño contemporáneo, Margarita se ha empeñado en entenderlas plenamente, tanto en la teoría como en la práctica, para que haya una fusión orgánica con su estilo de diseño y para proponerles nuevos desarrollos que puedan explotar. La marca ha creado, además, un programa alineado con los Objetivos de Desarrollo Sostenible para ayudarles a mejorar sus cadenas de producción: DvotioxODS.

Según cuenta la diseñadora, no todas las comunidades artesanales son sostenibles; la mayoría utilizan fibras de poliéster y métodos de tintura poco amigables con el medio ambiente para abaratar costos y vender a precios bajos. “Ahí es cuando les explico que la artesanía pasa a una depreciación, porque lo artesanal tiene que ser sostenible. No hace mucho sentido comprarse una ruana de poliéster en lugar de lana. Con este programa estamos mejorando las prácticas de las comunidades con las que estamos trabajando para que en caso de que no puedan cambiar el poliéster por materiales naturales como el cáñamo, al menos utilicen poliéster reciclado”.

  • Una educativa, en la que el artesano le enseña al diseñador sobre sus insumos y su técnica, y este a su vez orienta al artesano en términos sostenibles, tendencias de color y estilo. 
  • Una sostenible, en la que se genera un plan de acción para cambiar y erradicar las malas prácticas de producción por unas más sostenibles, lo cual mejora la calidad de los productos.
  • Una investigativa, que indaga aún más profundamente en la comunidad y en la técnica artesanal para desarrollar material escrito, fotográfico y videográfico que permita visibilizar y preservar esta riqueza cultural.
  • Una creativa, en la cual el artesano empieza a trabajar en su obra a gran escala (lo que puede tardar varios meses), elaborando aproximadamente entre 100 y 200 metros textiles dependiendo de la colección, mientras el diseñador pasa al desarrollo de esta.
  • Y finalmente una etapa Zero-Waste, en la que Dvotio compra el dead-stock que tiene el artesano en sus talleres para que no se quede sin vender su producto. 

DvotioxODS no solo ha sido aplicado a la relación de la marca con la comunidad Imbabura, también con muchas otras asentadas tanto en Ecuador como en Colombia. En una próxima entrega les contaré con qué otras poblaciones artesanas e indígenas trabaja y qué técnicas resalta. Gracias por leer hasta acá.

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