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Diversidad en la belleza

Por: Daniela Sánchez Galvis

Hace unas semanas, recibí un mensaje privado por Instagram de una agencia de modelaje que decía lo siguiente:

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Obviando la veracidad de la cuenta, ¿quiénes son ellos? ¿Cómo pueden estar “interesados” en mi? No tengo mi perfil de Instagram público ni he seguido de cerca el mundo de modelaje y de las agencias.

Por mucho tiempo dudé en escribir sobre esta experiencia. Porque ¿quién soy yo – una mujer relativamente alta, flaca y blanca – para escribir sobre modelaje y estándares de belleza? Pero caí en cuenta que el error no recae en mi por cumplir unas características supuestamente idóneas, el error recae quien perpetua estos estereotipos sin responsabilidad alguna y esto es justamente lo que está haciendo esta agencia.

Mi primera reacción fue sentir que se me subía la sangre a la cabeza de la rabia, pero no entendía muy bien qué la generaba. Después pensé en hacerles una broma: decirles que mi estatura era 1,80, que mi talla de pantalón era XXS pero que mi talla de camisa era XXL, brasier 32AA y zapatos 30. Sin embargo, decidí contestarles algo muy diplomático siguiendo el consejo de mi mamá de que con rabietas no se llega a nada: respondí “¡Hola! No estoy interesada, viendo su perfil, solo contratan modelos/as blancos y flacos, perpetuando todos los estereotipos de belleza que no creo ni comparto. Los invitaría a reevaluar esto y no preguntar de entrada cosas tan superficiales como tallas. ¡Hasta luego y muchas gracias!”. Por último, decidí enviarle un pantallazo de esta conversación a Siete Polas, pues pensé que ellas iban a poder explicarlo mejor. Fue ahí cuando me invitaron a escribir esta columna.

Día a día, a las mujeres nos bombardean con imágenes e ideas de cómo debemos ser. Me despierto y cojo mi celular, Instagram me da anuncios de publicidad de vestidos de baño con mujeres que tienen un cuerpo irreal (ojo, de verdad irreal, porque el 99% de estas imágenes están editadas). Me voy al trabajo y en conversaciones escucho cómo mis compañeras trajeron yogurt para no engordar porque el fin de semana se comieron una hamburguesa y eso ya estuvo mal. Salgo del trabajo a mis clases de pilates y la entrenadora nos incentiva diciendo que busquemos ese cuerpo de playa que todas queremos. Llego a mi casa otra vez a imágenes en Instagram que siempre me harán sentir que no pertenezco: por mi cuerpo, por mi ropa, por mi pelo, por mis cejas, por mis vestidos de baño, por mi casa, por el trabajo que hago, porque no tengo busto, por la celulitis, por las estrías, por la panza, por todo.

Nuestra vida está completamente escudriñada y esto inevitablemente genera desde ansiedad hasta trastornos de la conducta alimentaria. Si la pasarela más vista de modelos es la de Victoria Secret, de verdad que nos toca cuestionarnos qué referentes de belleza son los que nos están vendiendo y, por encima de todo, por qué.

Ahora, entiendo que las agencias de modelaje justamente buscan eso: modelos. Pero no todos ni todas las modelos tienen que ser altas, blancas y flacas para vender. Les doy un ejemplo de muchos. American Eagle es una marca americana que tiene su propia línea de ropa interior, deportiva y de vestidos de baño para mujeres: Aerie. En el 2014, Aerie tomó la decisión de no retocar las fotos de sus campañas y ha ido incluyendo mujeres de todo tipo, como blancas, negras, altas, bajas, flacas, gordas, sin una extremidad, con colostomías, con vitíligo, entre otras. Desde esta decisión, las ventas de Aerie subieron por lo menos en un 32% a 2016.

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Las acciones hablan más que las palabras y a las agencias les hace falta incluir más representación y diversidad en sus estructuras. Si las agencias empiezan a tener diversidad dentro de sus miembros, eso va a empezar a verse reflejado en las campañas que apoyarán. A lo que voy es que todo es un tema de decisiones: ¿quiere esta agencia seguir afectando a miles de mujeres como yo, que desde que nos despertamos hasta que nos acostamos nos sentimos inseguras por no ajustarnos a sus estándares de tallaje? ¿O quiere esta agencia comenzar a promover la diversidad? Si una niña de 13 o 12 años comienza a verse reflejada en las agencias de modelaje, va a crecer como una mujer fuerte. Si no lo hace, como pasa hoy en día, va a seguir creciendo con inseguridades. Un país como Colombia, con tanta diversidad, pero con tanta historia de racismo y exclusión, necesita de agencias de modelaje que aspiren a un impacto mayor que este.

En mi caso personal, mi acercamiento con el feminismo fue lo que llevó a que mensajes como este no me afecten ni me hagan sentir insegura. Al romper con los paradigmas que no son impuestos y buscar explicar qué realmente hay detrás de esta cosificación de las mujeres, entendí que no era yo, sino ellos, los que estaban mal. Son agencias como esta las que aun se rigen por la idea patriarcal de que la mujer debe venderse por sus atributos físicos, y es el feminismo el que me llevó a ver más allá, a entender esas estructuras patriarcales. Pero por encima de todo, el feminismo me dio una red de mujeres que impulsan el amor propio y el quererse por ser inteligente, verraca, y perseverante; atributos que antes no nos enseñaban a ver en nosotras.

Entonces, invito a mis lectores/as a pensar en apoyar marcas y tendencias más incluyentes, pues está en manos de todos/as cambiar la tendencia de “alto, flaco y blanco” por una tendencia sencillamente humana: es decir, diversa. Usted hace parte de esa diversidad. Entonces, entérese de qué marcas realmente utilizan y se guían por diversidad en sus campañas, y cómpreles a esas. Desafíe a marcas cuando vea que en Instagram solo tienen “altos, blancos y flacos”, dígales que se sumen al reto de la diversidad. Está en nuestras manos definir a quién seguimos, a quién le compramos y por quién nos dejamos influenciar.

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