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DIEZ AÑOS DE APERTURA MADRID GALLERY WEEKEND (I)

Apertura Madrid Gallery Weekend, el evento ineludible para los amantes del arte celebrado cada septiembre desde hace una década, vuelve este año año con una abundante y variada oferta cultural. Esta convocatoria es, junto a ARCO, la Feria Internacional de Arte Contemporáneo de Madrid presentada anualmente en el mes de febrero, la cita imprescindible con el arte de la capital española. Apertura Madrid Gallery Weekend marca el inicio de la temporada para los profesionales del sector y para el público, y desde su debut en 2009 ha conseguido posicionarse como una de las paradas obligatorias para los galeristas y expertos de todo el mundo. La iniciativa organizada y promovida por la asociación de galerías Arte_Madrid atrae cada año a un mayor número de curiosos, quienes aprovechan la oportunidad para conocer las últimas propuestas y explorar los rincones más desconocidos de la ciudad.
Entre el 12 y 15 de septiembre, 49 galerías madrileñas abrieron sus puertas a todos aquellos que quisieron descubrir en primera persona qué acontece en el panorama artístico de la capital. Más de un centenar de creadores participaron en el proyecto, exhibiendo su obra en los distintos emplazamientos destinados para dicha causa. Los grandes museos y los espacios de difusión cultural más consagrados también se sumaron a la iniciativa, y el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, el Museo Reina Sofía o la Casa Árabe, entre muchos otros, acogieron conferencias, coloquios y exposiciones.
En la mañana del jueves 5, nos desplazamos al Hotel Iberostar Las Letras Gran Vía con motivo de la presentación de la décima edición de Apertura Madrid Gallery Weekend ante los medios. La rueda de prensa reunió a Sabrina Amrani y Manuel Fernandéz-Braso, presidenta y vicepresidente de Arte_Madrid respectivamente, así como a distintas autoridades. Fue allí donde se dieron a conocer los detalles de la programación del décimo aniversario de Apertura, el número total de participantes y las novedades respecto a las ediciones anteriores.
“El patrimonio de mañana se tiene que cuidar hoy” explicaba Sabrina, tratando de concienciar a los allí presentes acerca de la importancia de mantener e impulsar este tipo de convocatorias. “El arte es un derecho de todos para todos” añadía.
Otro de los aspectos a destacar durante la presentación fue el valor económico de las galerías, así como su labor en la democratización del arte. “Estamos construyendo el público del futuro, el arte es algo vivo” manifestaban. “Hay que romper los miedos y fomentar el coleccionismo privado”.
Presentaron en primicia la gran novedad de esta décima convocatoria, el Programa de Actos. Un programa organizado por las galerías con el fin de interactuar aún más con los visitantes a través de charlas con los comisarios, firmas de libros o talleres para niños. Y aportaron detalles sobre los ya conocidos ARCO Gallery Walks, recorridos gratuitos con personal especializado por las galerías de los distintos barrios de Madrid, que en esta ocasión, se ampliaron de uno a dos fines de semana. Por este motivo, y pese a que el grueso de la programación se sucedió entre los días 12 y 15, Apertura se prolongó hasta el sábado 21, satisfaciendo la demanda general de un público cada vez más numeroso.
De las 49 exposiciones presentadas, 42 fueron individuales, y para muchos de los artistas esta fue la primera vez que exhibían ante una audiencia en España. En cuanto a las disciplinas, más del 40% correspondía a pintura, mientras que la escultura y las instalaciones apenas representaban el 20%. Y los temas más recurrentes fueron la búsqueda e investigación del lenguaje, los recursos históricos y el compromiso social, con menor presencia que en años anteriores en detrimento de la naturaleza y la estética.

La extensa mayoría de los artistas procedían de Europa, la mitad de ellos españoles. El 20% de los creadores eran procedentes de América Latina, y la presencia de asiáticos fue completamente nula. Destacó la diferencia de edad entre el artista más joven y la más longeva, separados por 59 años (26 y 85 años respectivamente).
Por último, se mencionó una de las cuestiones más controvertidas: el número de mujeres artistas participantes. Tras reconocer que dicha cifra era bastante mejorable, confesaron que tan solo representaban una cuarta parte del total, siendo mayor su presencia a partir de la generación nacida en la década de los 70.

Para celebrar de nuevo este gran acontecimiento cultural del otoño madrileño, nos integramos en dos de los numerosos recorridos guiados por las dispersas galería de la ciudad. elegimos un itinerario de los de las tardes y otro de los que se realizaron por las tardes. Nuestras impresiones y parte de lo mucho descubierto gracias a los ARCO Gallery Walks sigue a continuación.

ARCO GALLERY WALK. DÍA 1: LETRAS
El viernes 20 de septiembre nos embarcamos en nuestro primer Arco Gallery Walk de esta edición. Encandilados por este formato al que ya acudimos en anteriores ocasiones (y sobre el cuál escribimos varias crónicas), decidimos volver a sumarnos para poder contarlo en primera persona. La oferta de recorridos es muy amplia, cada uno de ellos focalizado en un distrito de Madrid. Además, los tours se realizan tanto por la mañana como por la tarde, algunos de ellos coincidentes en el tiempo, lo que exige analizar previamente las distintas opciones disponibles.
Nos decantamos por el Arco Gallery Walk que transcurre por el Barrio de las Letras, en el corazón de la capital. Un recorrido que comienza a las 18:00 y que está programado para que no sobrepase las 2 horas, algo bastante difícil teniendo en cuenta el extenso número de galerías a visitar y los trayectos entre los distintos establecimientos.
El punto de encuentro es la galería José de la Mano, en la calle Zorrilla 21. Allí nos espera Yolanda Riquelme, la que será nuestra guía en el día de hoy. El grupo es bastante numeroso y sobrepasa las 30 personas, un reflejo del poder de convocatoria de Arte_Madrid y del interés que suscita este tipo de actividades.
La galería José de la Mano acoge la propuesta de la artista más longeva de esta edición, la argentina Noemí Martínez. Su obra, Silencio Orgánico, se compone de una selección de esculturas realizadas en escayola y bronce entre los años cincuenta y sesenta. Esta galería, una de las grandes impulsoras de las figuras españolas y latinoamericanas olvidadas de estas décadas, apuesta en esta ocasión por visibilizar a la artista originaria de Buenos Aires, quien se trasladó a España precisamente en los años 50 para estudiar Bellas Artes y cuya última participación en una exposición  fue hace más de 35 años, concretamente en la muestra “Mujeres en el Arte Español, 1900-1984” en el Centro Cultural Conde Duque.
La segunda parada del itinerario diurno tiene lugar en la galería Formatocomodo (C/ Lope de Vega, 5). El pequeño habitáculo alberga, en palabras de nuestra guía Yolanda, “2 obras y media” del artista Pablo Rasgado, englobadas bajo el título de Strata. Nada más cruzar la puerta de entrada, nos topamos con la primera de las piezas del creador mexicano, Vanishing Act, una obra dividida a su vez en dos escenarios diferenciados. Por un lado, más de 80 fotografías superpuestas pegadas unas sobre otras sobre una pared creada por el propio artista con motivo de la exposición; y en la parte trasera, una proyección de dichas imágenes en las que se revela el contenido, oculto hasta entonces. Fue el mismo Rasgado el que capturó las instantáneas mientras realizaba un viaje desde México hacia la frontera con Estados Unidos, prestando especial atención a la noción del tiempo, el tránsito y los límites del movimiento.
Horizon es la segunda de las obras y la que cierra la exposición. Una metáfora de la reorganización y reconstrucción de la materia en la que los procesos de transformación se condensan en forma de escultura. La pieza se sitúa a la altura de los ojos del autor, y es el espectador el que debe rodearla para poder observarla desde todos sus ángulos. Una tarea difícil teniendo en cuenta el hacinamiento de personas en el interior de la galería.
La galería Leandro Navarro (C/ Amor de Dios, 1) es la tercera visita de la mañana. Con la exposición conjunta Escenarios Visionarios volvemos a la pintura y el dibujo, tras una breve pausa en el terreno escultórico. Francisco Nieva y José Hernández son los dos artistas cuya obra se expone aquí. La oscuridad de Hernández, Premio Nacional de Artes Plásticas en 1981, contrasta con el humor y la sátira de Nieva, proveniente del teatro y la literatura y galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras. Ambos eran amigos entre sí, y llegaron a realizar proyectos escenográficos en teatro y ópera. En la obra de Hernández se advierten similitudes con las Pinturas Negras de Goya o El Bosco.
Antes de abandonar la exposición, el galerista se dirige a nosotros. “Las familias de ambos artistas se han mostrado muy generosas, incluso han descolgado los cuadros que tenían en sus casas”, a lo que añade “Estas no son exposiciones galerísticas, todas están a la venta”.
Nos dirigimos a la cuarta parada del Arco Gallery Walk: Letras, la galería The Goma, ubicada en la calle Fucar 12. Aquí se expone la obra del joven artista madrileño Miguel Marina, Y así pasen los días. Una serie de pinturas que recrean el movimiento del agua, en un intento por trasladar la noción del tiempo al paisaje. Marina, quien a sus 30 años ya ha realizado residencias en la Real Academia de España en Roma o en Casa de Velázquez, profundiza en una de las grandes cuestiones filosóficas que han inspirado a artistas y literatos: el paso del tiempo. Todos los trabajos parten además del paseo. Él transita por la naturaleza tomando fotografías y vídeos, y posteriormente los traduce en el estudio sirviéndose de papeles y veladuras, reflejando la sociedad líquida en la que vivimos.
Dejamos atrás The Goma, y nos dirigimos a la quinta galería del recorrido. Ya hemos cumplido más de la mitad de la ruta programada, pero también hemos consumido más de hora y media y aún quedan tres exposiciones por visitar. Recorrer la distancia entre una galería y otra nos ha llevado demasiado tiempo, y ha llegado el momento de apresurarse para cumplir con el objetivo en el tiempo programado. Avanzamos velozmente procurando no perder al grupo.
La galería de arte Blanca Soto (C/ Almadén 16) cuenta con un espacio privilegiado, donde se expone Archipiélago, la obra de Manuel Barbero. “Los títulos de las piezas son muy buenos, echadles un vistazo” nos comenta Yolanda, nada más poner un pie en la sala. El proyecto se sustenta en siete mares o teorías, e invita al espectador a detenerse ante las obras y dejarse llevar. Barbero, quien compagina la pintura con la docencia en la Universidad Complutense, sorprende con una propuesta totalmente diferente. Momentos antes de dirigirnos a nuestra siguiente parada, la galerista irrumpe enérgicamente en la estancia disculpándose por el retraso y acaba por enseñarnos el jardín trasero de la galería.
Ponemos rumbo a la sexta y penúltima visita del tour. Estamos en Cámara Oscura, ubicada en el primer piso de la calle Alameda, 16. Mientras avanzamos por las escaleras, se va la luz del edificio. ¿Se trata de una casualidad o es la carta de presentación de la galería, en honor a su nombre? Llegamos a la sala que acoge la obra de la fotógrafa finlandesa Elina Brotherus, Running Pas Camera – Running Towards Camera. La  fotógrafa natural de Helsinki presenta su última propuesta en esta galería, cuyo trabajo suelen protagonizar mujeres, ella misma con frecuencia. Una obra en la que el autorretrato es el centro, y donde destaca su serie Bad Camouflage “Meaningless Work”. Las cortinas estampadas presentes en la instantánea se entremezclan con el vestido que luce Elina, y la imagen cuelga sobre un fondo con los mismos motivos florales. Una efectiva metáfora de la invisibilidad de las mujeres en la Historia del Arte.
Pasadas las 8 de la tarde, nos dirigimos a la última parada del recorrido: la galería Ponce + Robles (C/ Alameda, 5). Aquí se exhibe la segunda exposición individual de Raúl Díaz Reyes, bajo el título Jardins. Las piezas tridimensionales que conforman la obra se disponen por todo el espacio, y nos incitan a movernos como si de un laberinto se tratase. Díaz Reyes nos invita a ser partícipes de una experiencia sensorial única, en la que la música juega un papel trascendental. Con intervalos de dos minutos de pausa, la pieza sonora creada únicamente para la exposición acompaña nuestro recorrido. Se trata de una obra pensada para ser visitada individualmente, dado que la aglomeración dificulta la experiencia.
El recorrido concluye en torno a las ocho y cuarto de la tarde. Decimos adiós a un tour muy completo marcado por la heterogeneidad de las propuestas, y nos despedimos hasta mañana, sábado 15. Será entonces cuando nos embarquemos en otro recorrido, en esta ocasión por el barrio de Salesas-Chamberí, del cual  hablaremos en el próximo post.

Texto: David Alarcón.

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