Moda, Tendencias, Estilos. Compras y experiencias en la red

DESPOTISMO DEMOCRÁTICO

La moda impuesta por quienes pregonan hasta la saciedad la necesaria participación ciudadana, presumiendo de fomentarla: reuniones, asambleas, comités… Todo para, en definitiva, acabar estableciendo el criterio del omnímodo presunto conductor del pueblo. Una forma más de encubrir la idolatría del trasero bajo el cual, entre defecaciones, se sustenta, incomprensible y milagrosamente, una horda de analfabetos en estructura jerárquica donde las voces de los estratos inferiores suenan a ecos de ultratumba en los estómagos hinchados y agradecidos de los (según aseguran desde los niveles superiores de esa pirámide) inexistentes privilegiados.

Despotismo democrático: el pueblo opina y el profeta decide. Un profeta disfrazado con los harapos de las clases populares, aunque nunca vivió como ellas y tampoco trabajó como tal. Entre tanto, los medios de masas, estrategas de desinformación para quienes no posean la capacidad de ignorarlos (canales de youtube y series en red, bendito tesoro) o no deseen superar su monumental estulticia (también bendita opresión la de la ignorancia), cubren de miseria y podredumbre ajena los espacios huecos en un alarde de distracción del pensamiento, fomentando emociones sobre difamaciones y calumnias que nadie recriminará.

Esa enorme capacidad de la Divinidad popular (y populista) en la Tierra: duce morado, rojo o de cualquier otro color de un arcoíris que poco le importa, salvo como base de su pirámide, del estercolero que sustenta su magnánimo (aunque maloliente) trasero; figura casi inmortal y de inmoralidad aplaudida; egregio coyote atento al lucimiento mediático, egregio sacamantecas que jamás pisó el fango, salvo para deleitarse en la destrucción de cuanto no concierne a su propiedad y de ningún modo codicia; déspota deslustrado (que no ilustrado), ocultamente envidioso del poder y las riquezas de otros como él.

Ése es el hombre; ése, el método. Su religión, el adoctrinamiento en el pensamiento único. Las masas se le inclinan mientras el inútil relevante contempla, desde su perspectiva mediocre, inquisidora y egocéntrica, la presunta democracia, moda impuesta sobre el iluso, sobre el parásito y sobre el snob aburguesado del siglo XXI. ¡Salud, y gloria a su sistema!

Alberto Espinazo

Relacionado