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Despertadores imposibles y otras quimeras tecnológicas

Por: Roberta Bosco y Stefano Caldana | 05 de mayo de 2012 – Entrada original en EL PAÍS

Todo empezó en 2003. Entonces Roger Ibars, que estaba cursando el Master en Interacción en el Royal College of Art de Londres, decidió juntar un simple y clásico despertador digital de la década de 1980 con un anticuado joystick, un tradicional mando para consolas de videojuegos de la misma época. El manufacto, además de entretenido, resultó ser funcional, en el sentido que el despertador no se quedó tan sólo en una irónica quimera tecnológica, sino que siguió manteniendo intactas sus funcionalidades, con la única condición que debía ser controlado por el joystick.
A partir de estas premisas el proyecto se plasmó en una larga serie de objetos, que bien se puede considerar una panorámica vintage de la historia de los relojes digitales y los mandos para consolas y ordenadores.

“En 2003 monté cinco unidades como proyecto final, tras los dos años de máster. A partir de ahí fui acumulando información y comprando piezas para poder crear una serie de cien obras, que conforman uns especie de recorrido a través de la historia y evolución de este particular objeto. Prácticamente tardé siete años en obtener los elementos necesarios para ensamblar la colección completa de cien piezas”, explica Ibars que nació en Barcelona, pero vive en Beijing (China), donde trabaja como Senior Designer para la Microsoft Research Asia.

Las cien obras que componen la serie HWD Corporation, reinterpretan la estética y tecnología de los mandos para consolas a lo largo de los últimos 30 años. Muchas de ellas, sobretodo las que componen la serie Hard-wired devices, y otros prototipos de Ibars, se exponen desde hoy hasta el 10 de mayo, en Austin, Tejas, en el marco de una de las mayores conferencias sobre interacción entre humanos y ordenadores, el CHI 2012 (Computer Human Interaction), donde el próximo martes (día 8), Ibars ofrecerá también una presentación de su trabajo.

Considerada la dificultad de desplazarse hasta Tejas… cabe recordar que, hasta finales de mayo, cinco piezas de la serie HWD Corporation se exhiben en España en la muestra I/O/I. Los sentidos de las máquinas (Laboratorio de Interacción) en el DHUB (Disseny Hub) de Barcelona.

A diferencia de la mayoría de obras de arte, las creaciones de Ibars necesitan ser utilizadas y, aunque estrictmente se adscriben a los objetos de diseño, han conseguido generar interés también en el mundo del coleccionismo. La original aproximación creativa de Ibars se aprecia aun más en la serie HWD watches, unas seis piezas que comparan parejas de modelos similares de relojes comerciales de las marcas Casio y Swatch, a los que el artista ha intercambiado las correas. “La idea es mezclar dos relojes de la década  de 1980, que se han convertidos en iconos culturales. El Swatch, uno de los primeros objetos que mezcló electrónica y moda, introdujo el concepto de producto electrónico desechable, que dio paso a la cultura de obsolescencia planificada de la producción electrónica contemporánea. Por otro lado el Casio F-91W fue el icono de la generación geek. Demuestra la primacía de las funciones y la precisión. Es uno de los modelos más vendidos de la historia” explica Ibars que, junto con las piezas documenta el impacto social y cultural que a menudo estas generan. Entre otros ejemplos, Ibars relata que el periodico británico The Guardian declaró el reloj digital Casio F-91W un símbolo de identidad de los miembros de Al Qaeda y éste se convirtió en uno de los elementos en que se basaban los analistas de la cárcel de Guantánamo para tramitar las ordenes de detención. “Por lo visto, en los niveles de amenaza de los nuevos detenidos se indica que disponer de un reloj modelo F-91W, sugiere que el usuario ha sido entrenado en Afganistán en la fabricación de bombas para Al Qaeda”, concluye el artista.

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