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¿Cómo encarar la vorágine de Avenida Avellaneda?

Cuando cumplí 15 años, mis papás estaban cortos de plata y no me pudieron regalar ni la tan ansiada fiesta ni el ridículo viaje a Disney con una empresa que lo único que hace es llenarse los bolsillos. No me malinterpreten, no tengo nada en contra de las quinceañeras y sus festejos exagerados, pero nunca me llamó la atención. Y cuando llegó mi momento, humildemente les expliqué a mis viejos que no me interesaban todos los festejos que hacían mis amigas, que no entendía la lógica de gastar millonadas en una fiesta que dura solo una noche, ni tampoco comprendía el chiste de festejar los 15 en un país extraño y a kilómetros de mi familia. Es por esto, que me prepararon un festejo usual en casa y me regalaron plata para ropa y el tan ansiado Blackberry, que en su momento era furor.

Nunca fui marquera, así que cuando mis viejos me dieron la plata para comprarme la ropa se me prendió la lamparita y les pedí que me llevaran a Flores. Un distrito de la Ciudad de Buenos Aires que es como el Once de la ropa. Mi prima mayor me había contado varias veces que había ido con dos mangos y se había traído montones de ropa.

Como ya mencioné en varias notas, Flores los sábados ofrece precios mayoristas a clientes minoristas. Esto quiere decir, que solo una vez por semana, millones de personas que no tienen una tienda por detrás se van hasta Avenida Avellaneda a comprar un par de prendas por precios que llegan a ser casi la mitad de los que podemos encontrar en el shopping. La única particularidad es que abren por la mañana hasta el mediodía, ya que la mayoría de los dueños de la zona pertenecen a la colectividad judía y los sábados festejan el ritual de descanso semanal conocido como “Shabat“.

Por estas razones, es indispensable organizarse antes de lanzarse a la selva que simula ser los sábados dicho lugar.

En primer lugar, parece medio sonso, pero es fundamental prestar atención al clima. Muchas veces fui con lluvia, y el caos se multiplica. Hay que tener en cuenta que en las veredas del distrito hay mucho mantero, y entre la cantidad de personas que circulan por la misma, se pone complicada la cosa. Además de manteros, en cada cuadra nos vamos a encontrar con puestitos improvisados que venden comida: chipa, sopa paraguaya, sandwiches de salame y queso (mis favoritos), panes relleno, y muchas cosas más. Es realmente complicado circular por las calles.

En segundo lugar, más allá del sinfín de gente y el hacinamiento que hay en las calles, también abundan los locales, y, en consecuencia, también vamos a encontrarnos con mucha ropa y muchos precios diferentes. Por lo tanto, lo primero que hacemos cuando llegamos es marearnos. Hay que tener anotado que buscamos y que presupuesto tenemos. Tenemos que evitar comprar compulsivamente porque la mayoría de los locales vende prendas muy similares y con precios muy competitivos, por ende, con calma comparemos lo que nos ofrecen diferentes marcas.

En tercer lugar, hay que tener en cuenta que en el 90% de los locales no se pueden probar las prendas. No solo no hay cambiadores para hacerlo, sino que tampoco permiten probarte las prendas encima de tu propia ropa. Paralelamente, el 10% te deja probarte la ropa encima, por eso: es recomendable ir vestidos con ropa al cuerpo para poder probarnos las prendas por encima y que interfieran lo menos posible. También hay algunos locales que cuentan con vestidores, y te permiten probarte las prendas por un recargo mínimo en la compra.

Jochutip: la mayoría de los locales tiene una política de cambio de hasta 30 días, pero como no es un lugar agradable para volver en seguida, recomiendo destinar media hora para probar la ropa en una estación de servicio o en algún local donde lo permitan para no tener que ir hasta nuestra casa y después volver.

Por último, como todo lugar lleno de gente nos podemos llegar a sorprender con algún malestar. Hay que estar muy atentos al celular y a la plata que tenemos encima. Es recomendable que si vamos a comprar mucha mercadería o si vamos con un grupo de amigas, llevar una valija para poner todas las bolsas y no perder ni una. Así podemos tener el foco de la seguridad en un solo paquete y no en 20 dispersos. La plata conviene llevarla siempre dentro de una cartera cruzada por delante, donde recomiendo también guardar el celular. Como en cualquier lugar donde tenemos que estar alerta, lo mejor es no sacar el celular y recurrir a la antigua: agenda y lapicera + mapa impreso de nuestros lugares de interés.

Después de todo este recorrido por los puntos más importantes a tener en cuenta, desde mi experiencia, les dejo un mapa con los locales que valen la pena visitar. Por lo general, vamos con algunos fichados y después te vas tentando con cosas en vidrieras y se desvirtúa un poco. Pero siempre viene bien un poco de organización para evitar ataques de ansiedad, que les juro que pueden llegar a darse en un lugar como Avellaneda.

Jochutip extra: si van en auto, ni duden en guardar el auto en un estacionamiento pago. Si evaden esta situación van a surgir dos problemas: primero, van a estar por lo menos 1 hora tratando de buscar un lugar para poder dejar el auto. Segundo, es muy insegura la zona y te podes encontrar con que tu auto termine rayado o directamente robado. Así que atenti con la inseguridad, hago hincapié en esto ante cualquier otra cosa. Es preferible gastar unos mangos mas y evitar un mal momento.

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