Moda, Tendencias, Estilos. Compras y experiencias en la red

Coiffeur

Los hechos se registraron el miércoles 9 de octubre al medio día. María fue a su peluquería de siempre a cortarse el pelo y le quedó horrible. Le hicieron un corte rockero y punk que no le gustó nada. En el momento lo disimuló, porque ni siquiera se había visto bien. Pero cuando caminó unas  cuadras, y empezó a verse en los reflejos de las vidrieras, se dió cuenta de lo muy marimacha y jetona que se sentía y la bronca la encegueció. De la nada consiguió una pistola y la guardó en su cartera fuxia con tachas doradas. Decidió ir a la pileta para ver si el agua aceleraba el crecimiento del pelo. Se subió al colectivo y al marcar el boleto, no tenía crédito en la sube. Ahí encontró a su primera víctima. Mató al chofer y se bajó del colectivo, porque aunque ya no tuviera que pagar el boleto, tampoco había conductor que la llevara. Decidió ir caminando, sólo eran 15 cuadras. Fue por Av Corrientes, y se detuvo en una vidriera donde vió un vestido que tal vez le quedaría sexy. Entró a la tienda y pidió su talle. No había. Segunda víctima, la vendedora. Se fue sin vestido, porque era básicamente la misma situación que la del colectivo, si bien ya no tenía que pagarlo, no había talle. Siguió caminando por la avenida y entró a comer algo antes de llegar a la pileta. Ya sabía que eso estaba especialmente no recomendado pero igual pensó que un arroz livianito la energizaría para nadar mas. Mientras se estaba sirviendo en la bandeja, vió un bicho deslizándose en la comida. Dejó la bandeja en el mostrador, y se metió por un pasillo que conducía a la cocina, allí mató al cocinero. Le habían ofrecido no cobrarle la porción, pero se fue del lugar, sin llevársela. Llegó al club, se puso la maya en el vestuario y se dirigió hacia la pileta. No la dejaron ingresar al agua porque había olvidado su carnet con la revisación médica. Sacó el arma de la bolsa en donde también estaba el toallón y mató al bañero, le dió un beso en la boca, porque siempre le había gustado y lo empujó a la pileta, que se llenaba de sangre mientras la gente seguía nadando. Hubiera podido quedarse, porque ahora ya nadie le pediría el carnet, pero el agua rosa no le gustó y se fue. Pasó por el banco, para hacer un trámite, la atendió su oficial de cuentas que le pidió que lo hiciera online, para ello necesitaba generar una clave en el cajero y luego habilitarla por teléfono y recién ahí podría obtener el usuario, que él mismo tendría que confirmar para que pudiera empezar a operar. Sacó el arma y chau tipo. No inició el trámite porque el último paso requería el visto bueno del oficial y ya no iba a poder ser. Se fue a los bosques de Palermo a tomar sol y al rato se nubló un poco y empezó a lloviznar, sacó su arma y disparó a las nubes varias veces. Volvió a la ciudad, por av Callao y entró a la peluquería que tanto daño le había provocado, preguntó por su peluquero, y llorando le contó todo lo que había hecho durante el día y lo muy fea y horrible que se sentía. El peluquero la sentó en la silla, mientras María se desplomaba en lamentos, y le arregló el peinado. Salió a la vereda y tiró el arma en un tacho de basura.

Relacionado