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CLAVES FÁCILES PARA DAR DE COMER A NUESTROS HIJOS… AHORA Y SIEMPRE

Ahora que la situación sanitaria ha confinado a nuestros hijos en casa, sin posibilidad de “subcontratar” su alimentación en los comedores escolares u otros espacios usados al efecto, resulta necesario que nos auto recordemos algunas claves básicas:

RACIONES: Plato pequeño, vaso pequeño (en caso de que no se rellene con agua). Por dos motivos: 

  1. No necesitan hincharse para estar bien alimentados; 
  2. Si comer esa receta supone un esfuerzo porque no es de su agrado, le resultará frustrante que el plato sea grande. Si el plato es pequeño, será más sencillo que se lo acabe y así le ayudaremos a entender que su esfuerzo ha valido la pena. Poco a poco, aprenderá a aceptar sus comidas “no favoritas” como parte del menú necesario, y a apreciar cuando el plato algo más extraordinario (porque también hay que saber ceder en algunos caprichos razonables. Sólo así se consolida un comportamiento alimentario responsable).

EQUILIBRIO: Ni solo proteína, ni sólo carbohidrato, ni sólo frutas… Un truco: elabora los menús teniendo en cuenta las proporciones de “El plato nutricional”. 

ACTIVIDAD FÍSICA: Forma parte del menú semanal igual que el pescado, las frutas o los cereales. Si ello/as mismo/as lo incorporan a la planificación mediante algún dibujo, se sentirán más motivado/as para llevarlo a cabo y, cumplido cada pequeño objetivo semanal, será mucho  más sencillo consolidar estas rutinas en su vida.

MUCHA AGUA: Suena tópico pero es básico. Que beban mucha agua. No es necesario explicar por qué… (espero).

SENCILLO, BARATO, CÓMODO: Funciona, no cansa y nos nos perfora el bolsillo. Si empezamos con florituras, nos auto exigiremos tanto que ese esfuerzo acabará dando paso, después de varios días, a una lexitud absoluta fruto del cansancio ¡Lógico! Además, los niños, a veces, no saben apreciar el trabajo que conllevan algunas recetas. Saben si les gusta o no les gusta. Simple. De modo que, quizás, lo más conveniente es basar el menú semanal en recetas sencillas, equilibradas (El Plato), que no requieran ingredientes complicados y que aseguren una ingesta adecuada en cada ocasión. Podemos centrar nuestra creatividad y esfuerzos en los extras: magdalenas, bizcochos, galletas, postres caseros (usa siempre un poco menos del azúcar que te indique la receta)…. Eso lo valorarán y, encima, evitarás comprar bollerías o caprichos industriales ¡Doble punto!

RECUERDA: Comer y dar de comer bien es mucho más sencillo y barato de lo que nos quieren hacer creer. No debemos ser ingenieros ni comprar productos complicados. Somos mediterráneos: en esto de comer sabemos más de lo que creemos…

 

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