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CC Sabathia merece llegar al Salón de la Fama

Buster Olney | ESPN.com

Cuando CC Sabathia era agente libre en el otoño de 2008 y se mostraba profundamente escéptico a la idea de firmar para jugar en Nueva York, el gerente general Brian Cashman lo persuadió con el encanto de la chequera de la familia Steinbrenner, aunque también hizo un llamado personal.

Se requería la presencia de Sabathia, obviamente, con el objetivo de mejorar la rotación de los New York Yankees, aunque Cashman también comentó a Sabathia que le consideraba una persona capaz de llegar inmediatamente al clubhouse y cambiar lo que consideraba el gerente general se había convertido en una cultura aburrida y férrea. Cashman había escuchado todas las historias con respecto al compañero excepcional que era Sabathia, sobre el instinto de Sabathia para alejar a los peloteros de la creación de potenciales camarillas y ayudar a aquellos que se encontraban en apuros.

Persuadido por una oferta récord, Sabathia hizo todo lo que Cashman esperaba de él, dominando bateadores mientras los Yankees avanzaban hasta ganar la Serie Mundial de 2009 y a la vez, mejoraba las condiciones de trabajo para aquellos que llaman “hogar” al clubhouse de los Yankees gracias a su forma de tratar a los demás. Esto debería formar parte de lo que será la hoja de vida poco convencional a ser tomada en cuenta por los votantes del Salón de la Fama una vez Sabathia sea elegible, parte de las razones por las cuales hará su discurso de exaltación en Cooperstown un día.

En la noche del martes, Sabathia se unió a Steve Carlton y Randy Johnson como los únicos lanzadores zurdos en la historia de las Grandes Ligas en sumar al menos 3,000 ponches. Cuando termine su carrera en activo, otras de sus cifras de por vida serán menos atractivas, cuando sean comparadas con miembros actuales del Salón de la Fama. Su ERA+ ajustado es de 117, muy menor a lo obtenido por pitchers de la talla de Tom Seaver (127), aunque aún se encuentra en un rango similar al de Tom Glavine (118) y Gaylord Perry (117). La efectividad de por vida de Sabathia es de 3.69, superior a la de la mayoría de los lanzadores con placas en Cooperstown. En las temporadas entre las cuales Sabathia tenía 32 y 34 años, las cuales fueron sumamente productivas para la mayoría de los miembros del Salón de la Fama, éste se vio afectado sustancialmente por las lesiones, tolerando 66 cuadrangulares y efectividad de 4.81.

Igualmente, Sabathia contó con un periodo evidente de preeminencia en su carrera. En su lapso de siete años entre 2006 y 2012, terminó entre los cinco primeros en la votación del premio Cy Young en cinco ocasiones, incluyendo el año en el cual lo obtuvo, en 2007. Sabathia se mantuvo de forma rutinaria entre los líderes en las categorías de aperturas, innings lanzados y triunfos. En 2008, el verano previo a su agencia libre, fue la pieza más cotizada en el mercado de canjes, pasando de los Cleveland Indians a los Milwaukee Brewers en un pacto a mitad de temporada. En apenas pocos meses en Milwaukee, cargó con dicho equipo hasta llevarlo a su primera aparición en playoffs en más de un cuarto de siglo, haciendo aperturas con periodos cortos de descanso en las semanas finales del torneo regular.

Durante el invierno de 2007, un numeroso grupo de periodistas especializados en béisbol que participaron en el proceso anual de selección del Salón de la Fama efectivamente utilizaron como armamento una parte olvidada de los criterios de elegibilidad, cuando sacaron a relucir la cláusula de carácter, un párrafo de 23 palabras que había sido prácticamente obsoleto durante décadas, para lidiar con la candidatura de Mark McGwire. Para muchos de los votantes, la decisión de McGwire de usar sustancias prohibidas lo descalificaba y con sus boletas de votación en ese invierno, sentaron un precedente que ha sido utilizado año tras año desde entonces.

A su criterio, el carácter importa y por ello, McGwire, Sammy Sosa, Rafael Palmeiro y otras estrellas de la era de los esteroides no han sido capaces de conseguir su exaltación. Barry Bonds y Roger Clemens (jugadores que han sido gigantes estadísticos de todos los tiempos) apenas han logrado aumentar sus votaciones en los últimos dos inviernos y podrían quedar fuera antes de que expire su periodo de 10 años de elegibilidad en las boletas.

El carácter importa, ante los ojos de muchos periodistas.

Si el carácter es tomado en cuenta de forma tan importante que incluso termine siendo el factor que descalifique a un pelotero, entonces el carácter de Sabathia debería catapultarlo a una elección sin problemas en su primer año de elegibilidad. Incluso, durante el momento más retador de su carrera, cuando Sabathia se sometió a un proceso de rehabilitación del alcoholismo a vísperas de la postemporada de 2015, el pitcher fue modelo de responsabilidad: reconociendo plenamente su problema y manejándolo con tanta elegancia que terminó profundizando el respeto de sus compañeros que ya sentían tanto afecto por él.

Cuando Sabathia se encontraba en medio de su corta estadía con los Brewers y Milwaukee comenzó a colocarlo en la loma con tres días de descanso, Brian Peters, quien era agente de Sabathia en aquél entonces, hizo lo necesario para cumplir con su labor de proteger los intereses de su cliente y llamó a la gerencia del equipo para expresarle su preocupación. Sabathia tenía decenas de millones de dólares en juego ya que su agencia libre era inminente, siendo injusto exigirle que lanzara de forma tan reiterada para así someterse a un riesgo de lesiones mucho mayor.

Sabathia se enteró de la llamada hecha por su representante. Entonces, el lanzador llamó inmediatamente a Peters y le reclamó fuertemente. Tal como lo recuerda Peters, Sabathia le dijo de forma enfática: Voy a hacer todo lo que pueda a fin de ayudar a estos chicos a clasificar a los playoffs.

Sabathia terminó la llamada de forma fraternal: Ahora, ven para acá y almorcemos algo y después te gritaré un poco más.

Sabathia ha sido pitcher con calibre de miembro del Salón de la Fama, una excelente persona y compañero de equipo. Eso debería importar cuando su nombre aparezca en la boleta de votación.

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