Moda, Tendencias, Estilos. Compras y experiencias en la red

Carlos de Flamingos’ Life

Carlos tenía claro que lo suyo era emprender y cambiar el mundo. Un proyecto ambicioso que ha materializado con la creación de Flamingos’ Life, unas zapatillas totalmente veganas, hechas en Elche y que además contribuyen directamente a varias causas medioambientales. Su cliente valora la transparencia y tiene claro que sus acciones de consumo son poderosas.

Cuéntanos sobre ti, ¿quién es Carlos?

Tengo 30 años. Sigo un mantra para lo personal y lo profesional que es la ética es la base de la felicidad. Estudié Sociología en Granada per no he acabado la Uni (ríe) me quedan 3 asignaturas. Cuando dejé la Universidad quería crear mi empresa y me cobijé en el conocimiento tecnológico de mi hermano para empezar una empresa de zapatillas.

Cuéntanos de dónde eres y dónde vives.

Soy de Elche y vivo en Gran Alacant, una pequeña localidad a unos 20 minutos de la ciudad.

¿Qué es lo que más te gusta de vivir en Gran Alacant?

Estoy rodeado de naturaleza y me despiertan los pájaros. Vivo en frente del mar y de la montaña. No hay ruido de coches. En la ciudad todo está orientado al consumo, hay muchos impactos destinados a que compres. Aquí donde vivo salgo a pasear y poco más.

¿Dónde es más probable que te encontremos en tu ciudad?

Paseando al perro. También me gusta mucho salir en bici.

Cuál fue tu primer trabajo y cómo ha sido el camino hasta llegar a tu profesión actual.

Flamingos ha sido mi primer proyecto empresarial. Mientras estudiaba había trabajado de camarero, de animador sociocultural y diseñando zapatos en la empresa familiar.

Quería hacer unas zapatillas para las que no se hubiesen matado animales. Como mi hermano hacia moldes para zapatos, diseñé unas zapatillas cangrejeras de plástico que salían de 1 solo molde para ahorrar procesos. Sin embargo, para crear un producto animal-free estábamos usando mucho plástico con toda la contaminación que esto conlleva. Nos fuimos dando cuenta de lo que teníamos que mejorar.

Este primer modelo de negocio de las cangrejeras fracasó estrepitosamente y estuvimos a punto de cerrar la empresa. Luego realizamos una zapatilla vulcanizada hecha con caucho natural y vegana, así mejoramos nuestro impacto medioambiental y partir de aquí fuimos puliendo otros aspectos.

Cuéntanos qué haces ahora profesionalmente y sobre Flamingos’ Life.

En Flamingos’ Life somos un vehículo de cambio, estamos en el negocio para salvar el planeta. Así me lo creo yo y así lo comunicamos, queremos aportar algo bueno al mundo, a los animales, a las personas y al medio ambiente. Es una meta infinita que nos funciona de gasolina, no siempre es fácil pero no comprometemos nuestros objetivos por dinero.

Nuestras zapatillas se realizan con materiales provinientes de las plantas, por ejemplo, hemos desarrollado un material con una empresa italiana que es la piel de maíz, que se realiza con la parte de la planta del maíz que en alimentación se tira. Es una auténtica pasada de material porque parece piel al tacto y además en calidad se comporta como una piel en términos de abrasión, durabilidad y comodidad, e incluso nos permite diseñar las tramas de la piel. Además, en nuestros zapatos no usamos ni níquel ni plomo, se hicieron estudios hace bastantes años que demostraron que eran substancias cancerígenas.

Nuestros clientes nos compran por cómo hacemos la zapatilla y lo que valoran más es la transparencia. Nuestro consumidor es consciente, empático y confía en nuestro proyecto. Además, decidimos dar una parte de la facturación a varias causas medioambientales, de manera que el comprador sabe que está contribuyendo directamente a una causa, como plantar 5 árboles, por ejemplo.

¿Qué te inspiró a crear Flamingos’ Life?

Me inspiró mucho la autobiografía de Phil Knight, fundador de Nike así como la marca Patagonia y el libro de su creador Yvon Chouinard. Me inspira también la arquitectura, la mamo mucho todos los días porque mi novia es arquitecta. Y finalmente me impactó mucho el libro “Economía de Rosquilla” de Kate Raworth.

Cuéntanos sobre tu sector, ¿qué te preocupa y qué debe cambiar para que sea más sostenible? 

El sector de la moda en general es muy opaco. Raro es saber cómo se han hecho la mayoría de los artículos. Es como cuando vas al supermercado y lees naranjas de Sudáfrica y pienso que cómo puede ser que traigan las naranjas de la otra parte del mundo cuando aquí hay un montón de naranjos. Pues lo mismo ocurre con la ropa.

El fast fashion no es barato porque alguien paga el precio, y probablemente lo paga el medio ambiente o el trabajador. Por ejemplo, una camiseta con varias horas de trabajo, ¿cuánto le han pagado al trabajador? Lees en la etiqueta que está hecho en Camboya, pero no sabes nada más. Si investigáramos sobre derechos laborales en Camboya nos daríamos cuenta de que las condiciones en las que ha estado hecho son muy dudosas desde nuestro punto de vista ético. También puede suceder que la gestión de residuos sea nefasta porque el país en concreto no tiene regulación al respeto.

Por todos estos motivos, me preocupan la transparencia, la trazabilidad y la conciencia de las personas.

Creo que todos los que somos emprendedores creemos que podemos cambiar el mundo. El mundo puede cambiar si nosotros lo hacemos cambiar

Y el consumidor también tiene poder. Debemos entender lo que hay detrás de una pieza fast fashion, porque hoy en día hay mucho greenwashing en la industria de la moda y algunas empresas usan un slogan para lavar su imagen y la gente se lo cree sin darse cuenta de que solamente es una acción de marketing. ¡Corazón que no ve, corazón que no siente! Pero el consumidor debe rascar más allá y exigir un cambio porque la mayoría de las empresas harán lo que les dicte el mercado, así que sí, el consumidor tiene el poder.

A nivel personal, ¿cómo vives de manera más respetuosa con el planeta? ¿Algún consejo?

No consumo nada de carne cuando estoy en casa. Aunque no soy radical y reconozco que sí como cuando viajo o me invitan y no tengo más remedio. Vivo rodeado de naturaleza, intento consumir lo mínimo de plásticos y viajo en avión sólo cuando es imprescindible, por ejemplo, por trabajo. Y definitivamente me quiero comprar un coche eléctrico.

Todo emprendedor pasa por altos y bajos al empezar una empresa ¿Cómo los has afrontado y tienes algún consejo para personas que están empezando?

Nosotros hemos resurgido varias veces y en varios momentos hemos estado a punto de dejarlo. Cuando estás en euforia, por supuesto, todo va bien. Cuando estás en depresión necesitas relativizar y tomar perspectiva de todo el proyecto y los impactos de éste. Mis amigos y mi novia me ayudan en este punto.

También soy muy positivo, intento ver el lado bueno de la situación. Me considero un aprendiz y por lo tanto me permito equivocarme y aprender.

En Flamingos al principio gastábamos mucha energía en convencer a la gente sobre todo de temas éticos y de sostenibilidad. Fue muy agotador. Decidimos relajarnos y simplemente explicar lo que hacemos y como lo hacemos, colgarlo en la web y ya está. También es clave trabajar con gente que comparte tus mismos valores.

Emprender implica muchas veces equivocarse por el camino, ¿qué errores has hecho y qué has aprendido de los mismos? 

Mi mayor error fue no hacer algo de corazón. Copiar lo que hacían otros para tener éxito y supuestamente vender más pero no hacerlo de acorde a mis valores. Cuando emprendes debes hacerlo de corazón porque si no se te van a acabar las energías. Seguramente porque luego cuando lo comunicas no te lo crees.

¿Cuál es tu mayor reto en la empresa? ¿Y tu gran triunfo? 

Un reto sería cerrar el círculo de la zapatilla , descomponerla y reutilizar los componentes. Por volumen no podemos hacerlo todavía, pero es algo que nos gustaría hacer algún día.

Otro reto todavía mayor sería que la zapatilla se pudiera tirar y se descompusiera al 100% en la tierra. Hoy por hoy esto es imposible. No existe el zapato 100% perfecto para el mundo. La composición de nuestro material es un 50% maíz, un 25% poliuretano reciclado y un 25% poliuretano. Por lo tanto, no somos perfectos. Pero queremos serlo.

Nuestra misión ética hace que todos los procesos desde las compras a la gestión de personas sean trascendentales. Protegemos mucho el trabajo y la conciliación de nuestros trabajadores. Considero que ahora tenemos una empresa muy bien cerrada a nivel ético.

¿Qué metas tienes para el futuro, personales y profesionales?

Soy idealista. Me gustaría que la industria de la moda cambiara y nosotros ser partícipes de ello. Educar, comunicar y compartir es un reto muy grande. Nos enorgullecería inspirar con nuestra filosofía a otros emprendedores.

¿Cómo sería el mundo en tu futuro ideal?

Con comercios locales, sin perder la cercanía con los objetos y con las personas. Hoy en día está muy orientado el deseo con el consumo. Me imagino una vida tranquila más orientada a vivir que a consumir.

Actualmente estamos pasando por unos momentos muy duros con la pandemia del Covid-19 y aunque hay mucho de negativo ¿Ves algo positivo en esta pandemia?

Con muchísimo respeto a la gente que ha perdido seres queridos, como he dicho, yo intento ser positivo. En momentos de crisis las cosas cambian y ahora pueden cambiar a mejor. Hemos visto el planeta respirar. A nivel económico e industrial también creo que nos hemos dado cuenta de que el hecho de no tener un país capaz de fabricar material básico de primera necesidad como las mascarillas y los respiradores es un problema. Espero que se piense en reindustrializar. Se puede vivir del turismo, pero también debe haber una industria.


CARLOS RECOMIENDA

Documentales:

Cómo cambiar el mundo, documental biográfico de Greenpeace en Netflix.

The Game Changers, película documental producida por James Cameron, Arnold Schwarzenegger y Jackie Chan.

What the Health, película documental producida por Joaquin Phoenix.

Cowspiracy: The Sustainability Secret, película documental producida por Kip Andersen i Keegan Kuhn.

Libros:

Economía rosquilla: 7 maneras de pensar la economía del siglo XXI, de Kate Raworth.

Nunca te pares, autobiografia de Phil Knight, fundador de Nike.

Conoce más sobre Flamingos’ life en www.flamingoslife.com y en @flamigoslife

Relacionado