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Calidad o cantidad, difícil elección

Jessica Pineda es dueña de una pequeña tienda de moda en una de las zonas más céntricas de Las Arenas, la Calle de las Mercedes. Estudió Derecho en la Universidad de Deusto, sin embargo, jamás ha ejercido como tal. Comenzó en el mundo de la moda muy jovencita, trabajando como dependienta en grandes cadenas como Inditex, y posteriormente para firmas como Max Mara, Purificación García y Bimba y Lola. A los 34 años, a raíz de un despido y animada por personas de su entorno, decidió lanzarse e iniciar su propio negocio. El poco presupuesto con el que contaba no le frenó, y ya el primer año amortizó el dinero invertido. Jessica, una persona emprendedora, creativa e interesada en tendencias, a sus 40 años sigue contribuyendo con su tienda “Blondie Shop” a llenar de vida Las Arenas.

¿Por qué elegiste este lugar para establecer tu negocio?

Yo no vivo en Las Arenas. Pero elegí este lugar durante la crisis, porque mientras muchos negocios cerraban en otros barrios, me pareció que Las Arenas todavía conservaba ese “punto de calle”, con tiendas variadas de ropa, flores, zapatos etc. Empecé bastante animada y me fue muy bien desde el principio.

¿A quién dirías que va dirigida tu ropa?

Mi tienda tiene, incluso en el anterior negocio, un margen de edad muy amplio. Aunque quizá la ropa va más dirigida a chicas de entre 25 a 45 años, siempre tengo cosas que están adaptadas también a personas más jóvenes o incluso más mayores. Tengo clientas de 15 años hasta señoras de 70. Tengo ropa, bolsos, bisutería que se puede adaptar a varias edades. 

¿Crees que los hábitos de compra de los jóvenes son muy diferentes respecto a los de los adultos?

Sí. No tiene nada que ver cuando una persona joven viene de compras con su madre y elige tiendas un poco más caras que cuando se lo tiene que comprar ella misma. Creo que influye mucho lo que los jóvenes ven en casa, por ejemplo, si sus madres les inculcan la compra de ropa de calidad.

¿Cómo te informas sobre la ropa que visten los jóvenes?

A mi me ha gustado la moda desde siempre y he sido seguidora de tendencias toda la vida. He comprado revistas como Vogue o Elle desde que tengo uso de razón. Además, me considero una persona bastante intuitiva, y me suelo dar cuenta de lo que se lleva y de lo que puede funcionar. Sigo mucho en redes sociales a las bloggers, a las primeras que surgieron, no tanto a las de ahora. Sí es cierto que las redes sociales funcionan mucho, pero yo creo que funciona más la calle en sí. Creo que lo que más funciona es ir fijándose en lo que gusta a la gente, ser práctico y cómodo aun siguiendo tendencias. 

¿Qué opinas sobre los hábitos de compra de los jóvenes en cuanto al tipo de ropa?

Al igual que el “fast food” creo que ahora hay una fiebre de compra de “ropa rápida”. Eso contribuye al problema de sostenibilidad que tenemos en el planeta; se está produciendo un montón de ropa de usar y tirar que al de dos lavadas está completamente inservible y ya no se puede usar. Creo que esto se aprende con la edad. Entiendo que los jóvenes, impulsados por esa necesidad de comprar algo todos los fines de semana, traten de ahorrar dinero en cada compra o que intenten tener mucha más ropa por menos dinero. Lo mismo ocurre con las calidades, creo que dos lavadas para después tirar la prenda no es un planteamiento lógico. Con la edad se va aprendiendo que es mejor comprar algo mejor, y que dure más. 

¿Y en cuanto a los precios que están dispuestos a pagar?

Entiendo que los jóvenes se fijen más en tiendas como Bershka, Stradivarius o Pull and Bear, donde hay ropa muy asequible con la que pueden aparentar vestir decentes cada día. Un joven al final no puede gastarse constantemente 50€ en cada pantalón. Los precios dependen así del hábito de compra. Creo que con el tiempo todos nos damos cuenta que es mejor comprarse una camiseta cada más tiempo. 

¿Y en cuanto a los horarios de compra?

En este pueblo abrimos las tiendas bastante tarde. Abrimos a las 10:30 de la mañana, cerramos a medio día para comer, volvemos a abrir a las 17:00 y hasta las 20:00. Este es un horario comercial de pueblo normal. Aquí se suele vender mucho por la mañana, ya sea porque la gente tiene la mañana libre o porque cuida a los hijos en casa y no tiene que trabajar. Los jóvenes suelen comprar más los sábados por la mañana, cuando no tienen clase.

¿Qué opinas sobre el impacto de la ropa de influencers en las tiendas de segunda mano?

Pues mira. El tema influencer es un fenómeno bastante abstracto y confuso para la gente joven. Creo que eso tiene una vida y una caducidad. No puedes tomar como ejemplo a una persona que, lo que hace en sí es un trabajo remunerado, pero no es una formación laboral, no es una apuesta a futuro con ideas de superación. Creo que es un fenómeno que mueve mucho dinero pero que confunde a la gente joven. Es gente que ha tenido suerte, aparte de trabajárselo, porque es un trabajo diario, pero no lo considero un modelo a seguir. Puede ser un complemento en la vida de cualquier joven, redes sociales, promocionar marcas, hacerse fotos etc. Todo el conjunto está bien pero no a largo plazo. 

¿En qué medida crees que los hábitos de compra por Internet afectan a los negocios locales?

Todos compramos por Internet. Yo lo hago a través de Amazon, Asos, etc. Personalmente, opino que afecta mucho pero que lo más importante es el trato al público. Es importante fidelizar la clientela al máximo, tener una relación de confianza, de trato cercano. En las tiendas locales el público te conoce y te visita, algo que no se logra con Internet. Internet es una venta fría; más barata y cómoda en cuanto a rapidez, pero, al fin y al cabo, vacía. Internet no va a desaparecer nunca, pero lo que da pena es que desaparezca el trato al cliente. 

¿Crees que es posible que en el futuro desaparezcan las “tiendas de calle” por internet?

Sí. Posiblemente las lonjas de calle tenderán a desaparecer básicamente por los precios de alquiler y porque será insostenible en un momento dado, cuando las siguientes generaciones no encuentren momentos para ir de compras por tener un trabajo absorbente, o porque tengan todo disponible en Internet. Aun así, hay que tener en cuenta que comprar por Internet también tiene sus problemas como no dar con la talla de ropa adecuada y tener que devolverla. Tengo una pequeña esperanza de que la gente se de cuenta que Internet está bien para complementar, pero que las tiendas no pueden desaparecer. El trato al cliente, la luz en los pueblos etc. Imagina una calle a las 17:00 de la tarde todo oscuro y frío. Los comercios son los que dan vida al pueblo. 

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