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Cadenas de valor: Cómo el cocodrilo Moreletii salva la moda sustentable

Emmanuel Rivera, biólogo de CONABIO, habla del nuevo protocolo de aprovechamiento sustentable de especies.

Por Emilio Dijard


Un cocodrilo joven en la región de Palizada. Foto: Iván Montes de Oca/CONABIO (x)

Una historia de pieles

Desde hace siglos que la piel de cocodrilo ha sido considerada uno de los materiales más refinados y exóticos en la industria de la moda. El aglomerado de escamas verdoso oscuro acentúa la elegancia de un conjunto y a su vez le da protagonismo a una textura poco convencional que cautiva los ojos.

Pero la historia del aprovechamiento del cocodrilo es una de innumerables casos repletos de problemáticas éticas, medioambientales, económicas y morales. Más allá del uso de una piel de animal exótica está el hecho de que dicho material es, en muchas ocasiones. producido de manera ilícita en un mercado irregular y sumamente devastador.

En México, el cocodrilo Moreletii (Crocodylus Moreletii) es una de las especies más comunes en la zona costera sur y peninsular del país. Con la peculiaridad de poseer un patrón de escamas tan único a cada individuo como lo son nuestras huellas dactilares, su piel fue un constante centro de atención para las grandes y glamourosas marcas desde los años setentas, culminando en su protección por parte de la CITES (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres) desde 1975.

Diversas bolsas y accesorios elaborados con piel de cocodrilo moreletii. Foto: Manual ONU (x)

Reestructurando el modelo

En la actualidad, el cocodrilo Moreletii ha sido designado una especie en estado regular y libre de amenaza según la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO), ubicándose en el Apéndice 2 junto con un 90% de las especies endémicas nacionales. Desde 2012, la caza, captura y aprovechamiento del animal han sido posibles nuevamente a través de espacios regulados.

Pero la reapertura de la oportunidad laboral ha traído consigo la oportunidad de implementar un nuevo esquema comercial, que no sólo ayuda a proteger el bienestar de la especie, sino que además desafía la ocupación industrial monopólica, promueve el bienestar de las comunidades locales y experiementa con un nuevo modelo económico que beneficia a cada eslabón de la cadena de producción.

Emmanuel en el estuario cercano a la región de Palizada. Foto: Discovery (x)

Emmanuel Rivera Téllez es biólogo especialista CITES en fauna, y se dedica a apoyar a la Dirección General de Vida Silvestre desde la CONABIO. Generalmente se dedica a proporcionar apoyo técnico y monitoreo sobre el aprovechamiento sustentable de especies protegidas. Desde 2016, Emmanuel y la CONABIO han trabajado de cerca con una comunidad ubicada en Palizada, Campeche, quienes cuentan con una Unidad de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre (UMA), donde la crianza, aprovechamiento y comercialización del Moreletii sea sustentable, transparente y legal.

La CONABIO está consciente de lo valiosa que es la comercialización de la piel de cocodrilo para numerosas comunidades nacionales, lo cual les ha llevado a la creación de un Protocolo de Rancheo que pretende transparentar y facilitar su comercio a través de cadenas de valor gestionadas por la UMA. Emmanuel comenta: “Este cocodrilo particularmente tiene una de las pieles de mejor calidad del mundo […] por eso es que este interés es tan grande por el mercado europeo, por ejemplo”.

El Protocolo de Rancheo establecido se encuentra en una fase piloto de cinco años, cuyo periodo cierra a finales de 2021. En él, 2 UMAs se han asociado con comunidades en las comunidades del estado de Campeche, Chacchoben y Palizada. El modelo sugiere la recolección del 50% de los nidos de cocodrilo presentes en vida silvestre, los cuales son llevados a un criadero donde pasarán sus siguientes 8 años aproximadamente, antes de su subsecuente procesamiento y comercialización.

Cocodrilos Moreletii en un estanque. Foto: Manual CONABIO (x)

Pero no todo es una predicción oscura, ya que irónicamente, la estrategia de recolección de nidos aumenta un índice de supervivencia de 1 a 2% a un impresionante 98%. El aprovechamiento de las comunidades rurales, cuyo sostén económico depende de la piel y demás productos del animal, ayuda también a la creación de una población constante y legalmente protegida, que poco a poco estabiliza los números totales de la especie.

“Ellos pueden aprovechar y tienen que estar ligados a las UMAs, quienes ya tienen contacto con el comercializador a nivel internacional […] para que puedan tener mejor precio por las pieles y ese precio a su vez se pague mejor por cada una de las crías recogidas en vida libre. Es un ciclo que finalmente beneficia a la especie y a las personas que viven ahí a lado de los cocodrilos”.

Cadena de valor, no de producción

El Protocolo de Rancheo que involucra a los criadores de cocodrilos, a las UMAs y a los comercializadores y distribuidores de la piel de cocodrilo posee un sistema económico experimental, donde el pago a cada elemento involucrado es proporcional a la cantidad de recursos y esfuerzos empleados por el mismo. Emmanuel explica:

“El tener una cadena de valor se diferencía de tener una de producción porque cada uno de los eslabones en la cadena recibe un precio justo. Y <<justo>> no significa que el precio final se divida de forma igual. […] Si yo como productor invertí en focos, gasolina, salarios de días de monitoreo, yo tengo que poder recuperar eso, y cada eslabón dice qué es justo para él”.

La cadena de valor utilizada para el cocodrilo Moreletii sugiere un nuevo sistema mercantil disruptor de relaciones unilaterales y poco transparentes. Evitando que un titán en la industria de la moda obtenga todo el mérito por la venta de un material que no produce, extrae ni transforma, y a su vez mejorando la remuneración para comunidades menores cuyo día a día depende de ello, el sistema presenta una atractiva alternativa que Emmanuel espera podamos comenzar a ver en el comercio de otras especies silvestres a largo plazo.

Procesamiento de pieles de cocodrilo en la UMA de Palizada. Foto: Manuel Muñiz/ONU (x)

“En cuanto al Protocolo de Rancheo, estamos esperando este año, que es el quinto de implementación del proyecto, para poder hacer un corte y evaluar las tendencias. Ver si se puede incrementar, si se mantiene la taza de aprovechamiento. Hay otros sitios que también están en vías de ser considerados […] las comunidades están muy interesadas en entrarle a este esquema.

Por otro lado, un gran beneficio de dicho sistema es la transparencia y correspondencia generada a través de todos los involucrados, incluso hasta el consumidor. El distintivo patrón único de cada cocodrilo sugiere incluso la iniciativa de habilitar software que vincule al comprador con un registro detallado de qué manos trabajaron la pieza que posee, y si lo hicieron de manera ética y genuina.

Difundiendo un mejor consumo

Pero incluso hasta el final de una cadena con eslabones responsables y transparentes, el mensaje corre el riesgo de ser ignorado por el consumidor en sí. Emmanuel asegura que el departamento de difusión y relaciones públicas de la CONABIO colabora de cerca con la iniciativa, buscando acentuar lo relevante que es el consumo legal y responsable de especies protegidas.

“Es a lo que le estamos apostando al fomentar el comercio legal. Desincentivar el mercado ilegal. Porque pues eventualmente los consumidores van a preferir una fuente fidedigna, saber que con su compra están apoyando a que la especie siga ahí viva. […] Generar la difusión suficiente como para que los consumidores comprendan qué es lo que están cambiando al hacer una compra legal. Para allá vamos, y pues esperamos que la información que se difunda llegue a los oídos de los compradores y haga el cambio que esperamos”.

Lagarto joven en la región de El Petén. Foto: Jerónimo Domínguez Lazo/CONABIO (x)

Emmanuel y el resto de la unidad dedicada a CITES en la CONABIO esperan que los resultados del primer lustro de prueba arrojen índices favorables para los cocodrilos y los trabajadores que los aprovechan por igual.

Si bien la discusión sobre la moralidad de portar pieles animales es todo un tema completo por sí sola, el hecho es que mientras haya consumo de pieles animales, lo ideal es que el mismo sea responsable e informado. Quizá el caso del hermoso cocodrilo Moreletii y su curiosa piel es el primero en una amplia lista de iniciativas sustentables que ayuden a las especies y a sus productores por igual.

Cápsula de Discovery Channel sobre el protocolo en la zona de Palizada.

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