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Arenal Sound: last day

Dicen que bien está lo que bien acaba. Estoy de acuerdo, pero el tiempo es determinista. Sabemos que la mayoría de las veces, las historias no comienzan a la vez. Es más, ese es uno de los principales problemas de nuestra civilización: no todos avanzamos de la misma forma ni al mismo compás.

Burriana quiere despedirse, pero nosotros no queremos que se vaya. No estamos listos. Nos hemos acostumbrado al ruido, el exceso de decibelios, el talento, los artistas y las frescas temperaturas de la playa. Ahora nos dice adiós, pero no sin antes dejarnos un buen sabor de boca. Porque una cosa está clara: la clausura del Arenal Sound ha sido por todo lo alto.

Sobre todo cuando en cartel destaca grupos como Morat o C. Tangana. La temperatura y la adrenalina sube. Son actuaciones que crean mucho hype.

Y yo me dije: Lauren, hoy toca ir de trapera… Y tres, dos, uno.. ¡butananera!

Además, se me fue a mano con la purpurina. Porque estás brillando con highlighter y no lo ves (no veáis cómo he dejado la ducha). Pero los que me conocéis, sabéis que soy camaleónica.

El directo de MoratClandestino se encuentra en mi top tres de este año. Su energía, buenrollismo, y las armonías y conexiones con el público fueron espectaculares. Es uno de los grupos que, sin duda, recomiendo ver en directo, por lo menos una vez. Yo ya los había visto, pero repetiría siempre. Sin embargo, luego nos trasladamos al escenario Clandestino. Un grupo (que no conocía) Pol 3.14, reclamaba su foco de atención. Pregunté a mis acompañantes de dónde salían, creyendo que eran los nuevos niños de moda, pero resulta que llevan más de diez años…. Y si eso es así, ¿por qué desafinan como cosacos? ¿Diez años en la industria y nadie les ha dicho que hay que dar el tono? Aún así, consiguió defenderse y ganar puntos a su favor con canciones como ‘Bipolar’ o ‘Jóvenes eternamente’.

Después de Bad Gyal, todo el mundo albergaba muchas expectativas: era la hora de C. Tangana. Y aunque al principio comenzó como Lola Índigo, muy (muy) soft, se fue animando. He de decir que es artista de los pies a la cabeza. Se enfrentó solo a las miles y miles de personas que estábamos ahí. No quiso bailarines, tampoco decorado… Él, su estilo, sus letras y su micro trucado fue lo único que hizo falta para meterse al público en el bolsillo. Y eso solo lo hacen los artistas que tienen seguridad en lo que hacen, y sobre todo, en sí mismos.

Interpretó temones, aunque sin duda, me quedo con los directos acústicos. Es versión marketiriana y estratégica de ‘Antes de Morime’ fue hasta emotiva.

En definitiva, una edición que, aunque floja de cartel, nos deja recuerdos en nuestra memoria que permanecerán, por lo menos, hasta el año que viene.

Gracias por acompañarme.

Sed felices,

Lauren Izquierdo

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