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Arenal Sound: 3rd Day

Los días trascienden, son intensos y esto se acaba, amigos. Ayer el cartel del tercer día del Arenal Sound fue una pasada.

Comenzando porque a las seis tocaba Arnau Griso y, desde entonces, la fiesta no paró (por lo menos hasta las 4:30 de la mañana). Grupos como Carolina Durante, Vetusta Morla, Second o Lola Índigo se hicieron los reyes del escenario – y se metieron público en el bolsillo–. Porque una cosa os voy a decir, queridos compañeros, no te podías ni mover. Era sábado, la fiebre había subido y la masa tenía ganas de jarana.

Así que abrimos nuestros armarios y sacamos la purpurina. Mucho ‘estoy brillando con highlighter, no lo ves’, colores fantasías e imaginación.

Yo me decanté por los azules… Y el resultado fue este.

Lo principal en un festival como el Arenal Sound es ir cómoda, porque efectivamente, esto no es Coachella, y eso que yo estoy durmiendo en un hotel. Que, sinceramente, es la mejor decisión que he podido tomar, porque tengo amigos en el camping y… Ellos mismos me lo han dicho: en el camping vas a sobrevivir. Será el décimo aniversario, pero todavía tienen que mejorar mucho, pero mucho las condiciones.

Si hablamos de la parte musical, me quedaría con el concierto de Arnau Griso. Me encanta su energía, me fascinan las letras de sus canciones y me enamoran la buena vibra que desprenden. La energía de Carolina Durante es digna de admirar. Porque tal y como me contaron en la entrevista que les hice hace poco… Lo que los une como banda es que son guapos, gente maja y con talento.

Vetusta Morla lo está petando, y eso no es ninguna novedad (y tampoco le extraña a nadie) porque se lo creen, tienen ritmo y levantan a la masa. Sin embargo, la que anoche patinó un poco fue Mimi, más conocida como Lola Índigo. Nadie sabe si estaría malita, drogada, o demasiado emocionada por haber alcanzado en tres días 3.3 millones de visitas con su última canción ‘Lola Bunny’, pero… El concierto fue un desastre. Las letras se le iban, las bombas de humo iban totalmente descordinadas y dejó en más de una ocasión (y más de la cuenta) a sus bailarinas solas. Poco a poco iba recuperando el control de su cuerpo, de su voz (que ya es limitada, todo sea dicho), y la fuerza que tanto la caracteriza y que la ha ayudado a estar donde está. ¿El problema? Que el tiempo se había acabado y el concierto había terminado (con pedida de mano incluida). Está claro que no todas las historias comienzan a tiempo.

Hoy es el último día y el listón está muy alto. Tangana y Morat, por favor, hacerlo muy (pero que muy) bien.

Ya os cuento. Mientras tanto,

Sed felices.
Lauren Izquierdo.

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