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ANA IBAÑEZ, JOYERÍA CONTEMPORÁNEA.

        Hay entrevistas que son un total golpe para mi alma y esta sin duda es una de ellas. Amo deleitar mi vista con cada uno de sus diseños e identificar esa fantástica sinergia que logra combinar su arte con nuestro México.  Recordándome sin duda las múltiples veces que solía hurgar el alhajero de mi madre para saber que “joyita” le prestaría a su pequeña hija para poder portarla durante el fin de semana.

Ella es Ana Ibañez, tapatía de nacimiento, arquitecta de profesión y joyera por vocación.

Desde niña se enjaretaba tooodo lo que podía, era la típica “manos de molcajete” quien creció entre padres, abuelos y tías amantes de la cultura mexicana, donde particularmente una de ellas al tener una reconocida tienda de antigüedades, le permite jugar con todos los materiales ahí encontrados y de los que Ana se daba vuelo a su gusto para hacer de ellos diferentes tipos de bisuterías.

Durante su primaria y secundaria tuvo la oportunidad de estudiar en una escuela Franco-Mexicana, donde sus profesores eran unos completos amantes de México y que particularmente a ella le resultaba siempre muy enriquecedor la visión que como extranjeros tenían sobre nuestro país, primordialmente en las artes.

Su inclinación natural siempre fue hacia la pintura y escultura sin embargo, al venir de una familia tan conservadora se vio en la necesidad de optar por una carrera menos artística. Sabiéndose apta para el arte y las matemáticas, la arquitectura sería entonces la profesión perfecta para poder desarrollar sus capacidades.

Durante su carrera al tomar diversos cursos de restauración y conservación de patrimonio cultural de México, se inclina hacia esta línea que al tiempo le permite trabajar dentro del Gobierno del Estado de Jalisco en un programa para la restauración de diversos edificios.

“ME TOCÓ DIBUJAR EL PALACIO DE GOBIERNO, EL HOSPICIO CABAÑAS, EL TEATRO SANTOS DEGOLLADO E IR A LAS OBRAS PARA LA RESTAURACIÓN.  LA OBRA DE JOSÉ CLEMENTE OROZCO Y LUIS BARRAGÁN FUERON MUY IMPORTANTES EN MI VIDA Y EN MI FORMACIÓN”.

Y así fue como estuvo trabajando en esta área durante alrededor de 30 años de su vida, dentro de los cuales también realizó una maestría y doctorado en Restauración y Conservación enfocados principalmente a lo urbano.

Sin embargo, hace diez años dentro de un proyecto que se llevaba a cabo en Xochimilco se hizo amiga de una persona que siempre llevaba joyas divinas y al acercarse a ella para saber donde las adquiría, resultó ser ella misma la tallerista por lo que no dudó en aprender a través de esta amistad un hermoso oficio.

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“COMENCÉ A TOMAR EL ARCO, A SEGUETEAR, A FUNDIR Y ES AHÍ DONDE DIJE: YO QUIERO HACER ESTO”.

Y con toda la dificultad que le resultaba dejar de realizar su profesión, que era de igual forma su pasión, decide dividir su despacho en dos para poderse dar tiempo de realizar ambas actividades paralelamente. Un simple librero era lo que separaba todo.

Su primera oportunidad de exponer su propia joyería se dio en la Condesa, Ciudad de México, logrando vender toda su mercancía.

“ES DIFÍCIL SOLTARTE PERO CUANDO COMIENZAS A VER QUE LA GENTE LE GUSTA, PIENSAS QUE NO ESTA TAN MAL”.  Por lo que se propuso a partir de ahí exponer 4 veces al año.

Pasado un tiempo tuvo un “desafortunado suceso”: A casi un mes de tener un congreso en en Florencia, Italia, sobre patrimonio cultural de México, su estudio-taller es completamente vaciado por lo que decide cerrar en ese momento su despacho y dedicarse durante todo el mes restante a elaborar piezas para llevarlas consigo a su viaje.  Durante su periodo en Florencia, colegas que sabían que también se dedicaba a la joyería le piden les muestre algo de esta, por lo que aprovecha una cena entre amigos para realizar una pequeña presentación y tener una excelente aceptación de parte de ellos. Pensaba: “¿QUÉ ESTOY ESPERANDO?”.

Su reciente suceso y este viaje fue el parteaguas para tomar la definitiva decisión de dejar todo atrás en Guadalajara y venirse a vivir a la Ciudad de México para dedicarse desde hace tres años de lleno a la joyería y tomar ahora la restauración tan sólo como su hobbie.

“AMO LA CIUDAD DE MÉXICO. NO HAY MÁS LUGAR MÁS POTENTE EN TÉRMINOS DE COSMOVISIÓN, SÚPER COSMOPOLITA, ENCUENTRAS DE TODO Y ME ENCANTAN LAS GRANDES CIUDADES”.

La ciudad la recibió muy bien y sin duda ha sabido moverse con las personas adecuadas, tocando literalmente puertas fue como realizó una propuesta para la FIL en Guadalajara, visitó Pro-México (proyectos de emprendimientos), mismos que la invitaron a promover su joyería en Nueva York y a través de un gran amigo y artista en París, es de igual manera invitada a un open-house para ofrecer su joyería. Así es como se ha ido desenvolviendo poco a poco.

Con una propuesta clara de utilizar como lenguaje en su joyería su abstracción de lo que es el patrimonio cultural de México, Ana Ibañez logra conquistarnos no solamente por la joya en si misma, sino la manera de portarlas y convertirlas en su significado para el cuerpo.

Por lo pronto los invito a conocer su página https://www.anaibanez.com.mx donde encontrarán sus fantásticos diseños.  Así como invitarlos a reunirnos con ella este próximo jueves 9 de mayo a partir de las 19.00 hrs. en la Casa del Arquitecto, Veracruz 24, Col. Roma Norte, CD. De México para disfrutar juntos su nueva colección.

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http://www.anaibañez.com.mx

FOTOS: Cortesía de Ana Ibañez, retrato por Toño Limón @limonags

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