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Ana Fialho, creadora de Pell d’Arbre: «Al trabajar con el tejido de corcho como material principal, pongo mi granito de arena para que el sector siga vivo y con él, los bosques de alcornoques»

Artesana del corcho, Ana Fialho es la creadora de la marca de moda y complementos Pell d’Arbre. Esta artista vegana, que trabaja desde València, nos cuenta más detalles sobre este material, a partir del que produce sus obras. También dialogamos acerca de sostenibilidad y solidaridad, además de explicarnos qué significa para ella la género-neutralidad a la hora de diseñar.

¿Nos hablarías del diseño y fabricación de tus obras? ¿Cuál es el proceso que sigue el corcho desde su origen en el bosque hasta convertirse en un bolso o una cartera?

El corcho es realmente un material muy noble. El material que llamamos corcho es, en realidad, la corteza de los alcornoques y su extracción es un proceso muy respetuoso y de bajo impacto, puesto que no hay que tallar el árbol y la corteza se regenera. Los bosques de alcornoque son hábitats llenos de biodiversidad. Además, los alcornoques son una de las especies forestales más ecoeficientes; llegando cada árbol a absorber 5 toneladas de CO2 al año. Desgraciadamente, por razones económicas y sociales, en algunos sitios estos bosques se están empezando a abandonar o incluso a sustituir por otras plantaciones más rentables. Esto pasa porque la mayoría de la producción de corcho se destina a la fabricación de tapones para vino y estos cada vez más son sustituidos por otros, de material sintético.

Al trabajar con el tejido de corcho como material principal, pongo mi granito de arena para que el sector siga vivo y con él, los bosques de alcornoques.

Hace unos días tuve el placer de ver en vivo, aquí cerquita en la Sierra de Espadán, cómo se extrae el corcho, y es una labor que requiere mucha destreza y experiencia. Hay que saber cómo hacer el procedimiento respetando el árbol y el material. Los “sacadores” son personas que han aprendido con sus antepasados a extraer el corcho y pasan esos conocimientos a las generaciones más jóvenes de una forma aún muy tradicional.

Después, el corcho se cuece, se prensa y se deja secar. Esto, para potenciar algunas de sus propiedades físicas y para que las panas (planchas) se queden rectas, de manera que se pueda no solo producir tapones, sino también otras cosas, como el tejido de corcho.

El tejido de corcho es producido en pequeñas fábricas generalmente situadas cerca de algunas de las zonas corcheras en España o Portugal. El corcho se corta en láminas muy finas que se pegan a un tejido, permitiendo que se pueda utilizar para hacer todo tipo de artículos, en los que habitualmente se usa la piel de animales. Por ejemplo, los zapatos y los bolsos, las carteras y en estofado para mobiliario, entre otras aplicaciones. En esas mismas fábricas también se pinta el tejido de corcho para que, igual que la piel, se pueda usar en otros colores además del natural.

Y es así, ya en estado de tejido, que me llega el material para trabajar. Diseño los productos teniendo en cuenta la funcionalidad, la durabilidad, la estética minimalista, el aprovechamiento del material y la fabricación. Como soy yo quien produce todo con mis máquinas de coser domésticas, tengo que tener en cuenta la fabricación a la hora de diseñar, porque lo que diseñe tiene que ser posible de producir con mis herramientas y en tiempos ajustados al precio que la gente está dispuesta a pagar por el producto.

El veganismo atraviesa tu proyecto. ¿Qué significa en tu día a día ser vegana y cómo se refleja esta decisión en tu trabajo como artesana?

Soy vegana desde hace más de 6 años, por lo que ya es algo tan natural que en mi día a día ni siquiera lo pienso. Cuando contacto con personas no veganas, especialmente cuando hay comida de por medio, es cuando caigo en la realidad de que la mayoría de la población aún no es consciente de la crueldad completamente innecesaria de la explotación de animales.

Con relación a mi trabajo, en Pell d’Arbre intento hacer lo mismo que si tuviera un restaurante; enseñar que es posible ser vegano sin echar de menos los productos con origen en la explotación animal. Esa también es una de las razones por las que me encanta trabajar con el corcho, porque es una alternativa vegetal a un material que tradicionalmente requiere la explotación y muerte de un ser sintiente.

Recientemente, contabas en tus redes que la género-neutralidad es uno de los valores fundamentales de Pell d’Arbre. ¿Podrías explicarnos cómo se traduce este concepto en tu marca?

No necesito tener en cuenta la género-neutralidad cuando diseño porque no se trata de diseñar cosas específicamente neutras. El naranja y el gris (por dar un ejemplo) no son más género-neutrales que el rosa o el azul. Se trata de aceptar que los colores, las formas, los patrones, las texturas, los olores, etc.; no tienen por qué gustar solo a un género o a otro. Por ello, ninguno de los productos de Pell d’Arbre es para mujer o para hombre exclusivamente y en la tienda online no encontrarás jamás esas categorías.

Colaboras con causas y entidades a través de tus productos solidarios, ¿qué tiene que tener una organización para que la elijas a la hora de donar?

Siempre soñé que si alguna vez tenía un negocio, este tendría que tener algún impacto social positivo y una vertiente solidaria. Incluso a nivel personal, creo que dar un poco de lo que se tiene (ya sea tiempo o dinero) es muy importante. El problema es que donde hay dinero hay también intereses, lobbies, corrupción, etc. y eso hace que la mayoría de la gente no done por no saber si se va a usar su dinero con responsabilidad y ética.

Por eso, para elegir un proyecto al que donar tengo que conocerlo. Dono sobre todo a proyectos pequeños que tienen poca gente involucrada. Estos son proyectos con gente muy comprometida que no lo hace por dinero ni prestigio, sino realmente por las causas que defiende.

Nos encantaría que nos recomendaras otra marca de complementos libres de crueldad animal, una canción que te dé fuerza y un dulce que te guste mucho.

Me gustaría recomendaros una marca de complementos pequeña, como la mía; no sólo donde los productos sean libres de crueldad, sino que la persona que lleve la marca sea vegana. Al final, personalmente me gusta más pagar a alguien vegano que sé que no va a gastar su dinero apoyando las industrias que me gustaría que desaparecieran. Pero la realidad es que no se me ocurre ninguna. Por ello, con vuestro permiso os dejo el nombre de la marca de una ceramista encantadora, también vegana: Julia Lu Studio.

No soy muy musical, es raro que me ponga a oír música (hasta en este aspecto soy un poco rara), pero me encanta Devendra Banhart y su canción “I Feel Just Like a Child” es una de mis favoritas.

Cualquier dulce vegano con manzana y canela gana mi corazón, ya sea el “apple crumble”, la “apple pie”, el “apfelstrudel” o incluso la simple manzana asada.

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