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Adelitas: Icóno feminista de la Revolución

Adela Velarde Peréz se sumó a la lucha revolucionaria cuando tenía 13 años como camillera en el grupo conformado por Leonor Villegas de Magnon, presidenta de la Cruz Blanca. Ahí fue donde Adela le dió nombre a las “adelitas” a las mujeres mujeres que atendían heridos, cargaban armas, y si lo requería luchaban durante la Revolución. 

La vestimenta de las Adelitas

Las Adelitas utilizaban faldas largas y sueltas, que podían ser blancas o de colores, blusas recatadas, rebozos en tonalidades sobrias, utilizaban cintillas, se tejían trenzas en el cabello, se colocaban sombreros  y podían portar carrillera de balas

La tela de este vestido tradicional era de algodón, popelina y mantas en tonos opacos. La falda tiene un olán en la parte de abajo, cuello alto, corbata en la cintura y lazo. Sin dejar de lado sus armas y las carrilleras o cananas que cruzaban el pecho de estas valientes mujeres.

Su papel en la Revolución

Las Adelitas, también conocidas como soldaderas, jugaron un papel importante en la lucha por los derechos de los agricultores durante la Revolución Mexicana (1910-1917). Madres, hijas, esposas y amantes renunciaron a sus roles restringidos al ámbito familiar. En lugar de quedarse de brazos cruzados o esperar a que regresaran sus soldados, construyeron sus casas para llevarlos a manos de los soldados. Ellos atienden a los heridos, actúan como espías, dan de comer al campamento, buscan el honor de las mujeres jóvenes y con valentía alzan armas de fuego e intelectuales para combatir las injusticias sociales que oprimen a los trabajadores temporales. También reclaman los derechos de las mujeres y los ciudadanos.

La necesidad de afrontar el sufrimiento provocado por la muerte y la batalla rompió la burbuja de cristal que mantenía a las mujeres fuera de la vida pública. De esta manera, comenzarán a participar en asuntos de trascendencia universal, y serán excluidas por considerarlas impotentes o calificadas como “ varoniles”  o de dudosa moral. Las obligaciones morales de la guerra y la industrialización fueron un respaldo para estas revolucionarias, años que en unos años se convertirán en una carta notable que abrirá el camino al voto de las mujeres.

A lo largo del siglo pasado, bajo la sombra de historias escritas y contadas por los hombres, Las Adelitas han sido olvidadas.. Sin embargo, estos mismos hombres  en su camino a la gloria, fueron acompañados por mujeres que no recibieron el mismo honor por su participación en la victoria democrática, ellas amaron, respetaron, curaron, alimentaron, fortalecieron y defendieron. “.«Sin ellas no hay Revolución Mexicana: ellas la mantuvieron viva y fecunda como la tierra», afirmó la escritora y activista Elena Poniatowska. 

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